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Relato cornudo: Un admirador silencioso. – Fantasias Cuckold

Relato cornudo: Un admirador silencioso.

Soy casada desde hace 5 años y la verdad es que mi vida sexual es de lo mejor, estoy casada por segunda vez y la diferencia entre mi primer y mi segundo marido son enormes y lo puedo decir en varios sentidos, desde el punto de vista económico hasta el sexual, es más, hasta en el tamaño de las vergas de ambos.

La verdad es que con mi actual pareja me he vuelto un verdadera puta, pero también me he puesto a pensar que tal vez desperdicie el tiempo, me casé joven y virgen y mi primer marido nunca pudo hacerme sentir un orgasmo, después conocí a mi esposo actual y todo cambió, así que realmente no sabía si mi marido actual era la diferencia o el pasado era demasiado malo, seguro era una combinación de ambas cosas, pero yo me moría de ganas por comprobar que tanto podía sentir con otro hombre y que se sentía ser cogida por otra verga.

Siempre he tenido suerte para atraer miradas, me encanta enseñar mis nalgas y mis tetas, mi marido sabe esto y no tiene problemas en que su mujer le guste enseñar, el problema es que a mi me gusta demasiado.

No platicaré como empezó todo esto, solo me limitaré a platicar algunas historias, sin relación cronológica y que espero sean de su agrado

En el gimnasio al que asisto alguna vez ingresó un hombre maduro de alrededor de 45 años, no sé si un poco más o menos, pero muy bien conservado; poco a poco me empezó a llamar la atención, primero porque realmente no dejaba de verme y se ponía nervioso cuando yo me daba cuenta que me veía o pasaba cerca de él, segundo porque le daba un aire a mi marido, de espalda ancha y tez morena y tercero porque al igual que mi marido se le notaba un paquete muy grande en ropa deportiva

Me encanta hacer ejercicio, me encanta llevar ropa apretada y corta, me encanta gemir mas de lo normal con el pretexto de que estoy haciendo esfuerzo, me gusta subirme a la bicicleta en la primer fila para que haya varia gente que pueda verme las nalgas, también me gustan esos ejercicios donde estas boca abajo y tienes que flexionar tus rodillas y subir tu piernas hacia arriba, o realizar otro ejercicio donde estas sentada y hacia el frente tienes que abrir y cerrar las piernas; me parecen que esos ejercicios están cargados de sexualidad y siempre los relaciono con el sexo

Pues desde que me percaté de las miradas de mi nuevo admirador, me divertía con él, le pasaba de cerca, procuraba que me viera haciendo ejercicio, me cercioraba que me escuchara gimiendo y desarrollé una estrategia muy exitosa, me dejaba ver y me hacia como que no me daba cuenta para que no se inhibiera, dejaba que me comiera con lo ojos y no volteaba a verlo, todo para que se sintiera a gusto al paso de mucho rato volteaba a verlo, él se apenaba y volteaba la mirada, me divertía y hasta me excitaba; luego el juego volvía a comenzar una y otra vez durante varios días

Cada vez que cogía con mi marido en algún momento me imaginaba a mi nuevo admirador y me preguntaba si su verga estaría tan grande como la de mi esposo, tal y como lo que se adivinaba cuando le veía el paquete en el gimnasio

Como cuando cojo hablo de más, suelo decirle a mi marido que me encanta moverle el culo a los hombres. Alguna vez me atrevía a ir más lejos y dije mientras cogía:

–         En el gimnasio hay un cabrón que se parece a ti y me devora con la mirada

–         Y??

–         Yo le paso cerca y lo dejo que me vea el culo, ahhh¡¡

–         Y te lo quieres coger

–         No¡¡¡ solo te digo que es lo que pasa y me gusta

A la siguiente semana, otra vez mientra cogíamos:

–         Te acuerdas que hace poco me dijiste que si me quería coger a ese cabrón??

–        Si

–         La verdad es que me excitó mucho cuando lo dijiste, ayyyyy¡

–         Y, te lo quieres coger?

–         Siiiiiii¡¡¡¡ que rico¡¡

Y termine bien rico…..

A mi marido esas cosas no le importan, terminamos de coger y hace como que nada pasa, siente que son fantasías que solo le ponen chispa al sexo, como sabía que me tiene muy satisfecha en la cama asume que todo esto se queda en puterias de su vieja.

Yo también así lo creo y la mayor parte de las veces no hago nada más allá, el tema es que a veces corro el riesgo de que me gane la calentura y pierda el control

Yo seguí mi juego y aproveché que ya había calor para empezar a ir a la alberca, ahora si a enseñar como se debe¡¡

Poco a poco fui subiendo el tono de mis trajes de baño, los escotes cada vez mas pronunciados y el bikini cada vez mas corto, nunca llegue a usar tanga porque eso si sería escandaloso, pero con el atuend era suficiente para mandar señales inequívocas de que me gustaba mostrarme.

Cuando iba a la alberca después de entrar al agua me ponía a tomar el sol, lo hacia de espaldas preferentemente para enseñar mi culo lo más posible, luego me tomaba una cerveza y fantaseaba con la idea de que mi admirador estuviera viéndome, la fantasía se volvía realidad con frecuencia, y cada vez con mayor frecuencia

Mi problema principal es la abstinencia, cuando estoy bien atendida no suele pasar gran cosa, pero cuando duro varios días sin coger la cosa cambia, creo que si esto lo supera mi marido se cambiaba de trabajo o al menos me haría sexo telefónico en sus viajes

Yo ya llevaba meses de coqueteo con mi admirador y sin haber intercambiado palabras, esporádicamente pasaba cerca de él y le decía un coqueto Hola, solo para que supiera que lo ubicaba y que sabía quien era.

Él solo se limitaba a contestar tímidamente y agachar la mirada

En ese tiempo de abstinencia, recuerdo que lleve un traje de baño chiquito, me metí a el agua y estaba deliciosa, estuve un rato y salí, la combinación de las gotas de agua con mi traje de baño debían de ser destacables.

La excitación me subía y otra vez el mismo ritual pedí una cerveza y me acosté boca abajo, luego pedía una margarita me la tomé, y me sentía cachonda y con ganas de enseñar, entonces fui un poco más allá y cambie de posición, me recosté de lado poniendo mi cabeza recargada en mi mano y mi brazo con el codo doblado, el codo estaba pegado al suelo, la posición era una típica de foto de calendario, en esa posición mis curvas resaltaban mucho, lo bueno de esto es que yo estaba dándole la espalda al cabrón y él tenía un panorama ideal de mi culo

Estando en dicha posición no tenía manera de saber si me veía, el voltear hacia atrás era imposible y yo hacia como que leía una revista, y disimuladamente metía cada vez mas mi bikini en el culo, llega una punto en que lo convierto en tanga, al paso de alguno minutos volteo y veo claramente como su verga parada no puede disimularse en su traje de baño, es enorme y por mas esfuerzos que hace por disimular, su tamaño y excitación lo delatan

Que gusto¡¡ con que ganas me comía esa verga, como quería restregarle mi culo, correr hacia él, bajarle el shorts y darle una buena mamada.

Lo volteo a ver sin disimulo y descaradamente veo su paquete, quiero que él sepa que lo estoy viendo y que no me da pena

Me muerdo el labio, muevo mi silla para estar prácticamente de frente a él, abro mis piernas y me pongo bronceador, con esto aprovecho para sobar mis tetas, luego me incorporo y hago los mismo con mis nalgas, vuelvo a sentarme y sigo con mis piernas abiertas, regreso a mis senos y aprovecho para abrir mas mi escote, la tela del traje de baño es fina y mis pezones me empiezan a delatar, su verga parece que explota, no sabe que hacer sigue apenado y trata de disimular, no puede y se pone nervioso, no sabe que hacer y no entiende las señales de mi coqueteo evidente

No sabe que debe acercase y arrancarme la ropa, no sabe que debe tratarme como puta y ponerme su verga a la altura de mi cara para que yo como una perra haga el resto, el hecho que no sepa todas estas cosas me calienta más, entre más nervioso lo pongo mas me excita, si por un momento pensara que tiene mas experiencia, pensaría que lo hace a propósito para calentarme, pero no es así, su timidez es mi mejor afrodisíaco

Al final me decido a levantarme y pasar cerca de él, me ve aproximarse y no sabe que hacer, seguro no me hablará y bajará la mirada; no me importa, solo quiero calentarlo al limite y ver que pasa, él está sentado en la barra del bar, las sillas son altas así que su cabeza esta a la altura de la mía cuando paso caminando, pero paso muy cerca, al pasar instintivamente la acaricio una mejilla con uno mis dedos, sigo caminando, volteo a verlo, cierro un ojo, me muerdo los labios y digo:

–         Holaaa

Muevo las caderas lo más que puedo, él se queda desconcertado duda un poco y me sigue, el lugar está semi vacio, parece que él va a todas horas para verme, yo voy a horas sin gente para verlo

Entro al baño de mujeres y voy a vestirme por hoy la sesión ha terminado y quiero regresar a mi casa masturbarme, al quitarme el traje de baño rozo mis tetas, la excitación es mucha y decido no esperar mas y comenzar a tocarme ahí mismo, al poco rato ya mis dedos juegan en mi entrepierna y muevo mi culo, me imagino que mi nuevo amigo esta detrás mío, volteo y realmente está detrás mio¡¡

Quiero gritar, pedirle que se vaya, me sorprendo, saco mis manos de la entrepierna y cubro mis tetas, volteo a verlo y por primera vez soy yo quien baja la mirada, me da pena, sabe que me estaba tocando pensando en su verga, la situación ha cambiado y ahora él tiene el control.

Volteo a verlo y solo digo tímidamente:

–         Es que tengo mucho calor

Bajo la mirada, él quita mis manos de mis tetas, sumisa retiro mis manos y dejo a su vista mis grandes senos, luego me quita el bikini, las regaderas tienen espacio para sentarse, al estilo de un baño de vapor, me sienta y me abre las piernas, sin más y sin decir palabras, me hace sexo oral, me muerde el clitoros, lo chupa y con su lengua juega con mi labios vaginales, yo lo tomo del pelo, gimo y me muerdo los labios, trato de no gritar

–         Mmmmmm, que rico, mas, mas, como lo haces?? Así, así¡¡¡

Un orgasmo y luego otro, quiero sacarle la verga y mamarla, siempre lo hago, trato de metérmela a la boca y no me deja, aún no ha dicho palabra y no me deja mamarla? Esto no es muy normal.

Me voltea y me pone detrás de él sacando el culo, abre la regadera y siento el agua caer en mi cuerpo, no le veo la verga, me roza mi culo con su verga y yo siento divino, me tiene compasión y no intenta penetrarme por el ano, no práctico el sexo anal pero estaba tan sometida que en ese momento a nada hubiera dicho que no.

Al poco rato encuentra mi vagina y así en 4 patas solo me la mete, lo hace duro y salvaje, una y otra vez siento sus embestidas en mis nalgas, con el sonido del agua me siento mas libre para gemir comienzo a hacerlo y cada vez aumento el tono hasta llegar a los gritos, ya nada me importa, con el agua cayendo, me nalguea, lo hace fuertemente y la combinación de sus golpes con mi cuerpo mojado y el agua, hacen mas intensas sus nalgadas, el dolor es casi insoportable, solo la excitación y el morbo lo contrarrestan y en lugar de sentir dolor siento un enorme placer; tira de mis cabellos, literalmente me cabalga, me tiene a su merced, totalmente dominada y excitada, quién hubiera dicho que hace apenas unos minutos me sentía dueña de la situación y que pensaba que mi nuevo amante era inexperto, resulta todo lo contrario, un maduro conocedor del sexo, que ha vencido su timidez para darme lo que yo pedía a gritos, una buena cogida¡¡.

Se ha dado su tiempo y me ha excitado completamente, me ha dado placer con su lengua en mi clítoris sin pedir que yo sea recíproca, hoy su triunfo es completo.

Volteo a verlo y quiero que sepa que me está encantando.

–         Que rico¡¡¡ Que bárbaro como coges¡¡ Dame más¡¡ eras un rey, un sol, eres un cabrón

No habla, no ha dicho palabra, solo me mira, yo aun con el culo hacia arriba volteo a verlo, no me habla solo me ve con cara de satisfacción y yo lo veo con cara de puta sumisa

–         Voy a ser tu puta¡¡ cógeme¡¡ cógeme¡¡ agárrame el culo¡¡ agárrrame las tetas¡¡

Entre menos habla mas me excito y yo compenso las palabras que él no dice con las mías.

Tomo una toalla y la muerdo, no puedo más, estoy que ardo, me toma de las caderas y me empuja hacia él, la sensación es tremenda, no me da pausa, una y otra vez mete y saca su verga, muchas veces me monto en mi marido, me gusta controlar el ritmo del sexo, concentrarme en mi placer y subir o bajar la intensidad, en este caso es completamente distinto, yo sólo estoy ahí en 4 patas, con mis nalgas al aire, en esta ecuación sólo pongo mi cuerpo, él define el ritmo y el ritmo es salvaje, se ve que a pesar de sus años su condición física es destacable, cuando cojo en esta posición con mi marido, él se da su tiempo, acelera el ritmo y luego lo reduce, mi nuevo amante no conoce la moderación, parece que todos estos días de coqueteo se le han acumulado y tiene muchas ansias por saciar.

Pienso en cuantas veces deseó este momento, pienso en cuantos deseos contenidos, pienso en que seguramente me ha tenido ganas desde hace tiempo, pienso en que seguramente se masturbó en el baño de su casa y de su trabajo pensando en mi, pienso en cuantas veces hizo el amor con alguien más pensado que era yo a la que penetraba su verga, pienso que ha su modo se está tomando venganza de mis juegos y mis risas, de mi coqueteo constante, creo que me esta castigando un poco al no hablarme y al no dejarme tocar su verga; en verdad como quiero mamar su verga, pero al mismo tiempo no quiero que me la saque, no quiero que este momento termine, si pudiera tener un deseo, desearía que mi amante se multiplicara por dos y me dejara mamarle la verga mientras me sigue cogiendo.

Como esto no es posible, me limito a seguir pasivamente recibiendo sus embestidas, una y otra vez; la garganta me traiciona, ya no puedo ni siquiera gritar, mi grito se ahoga en excitación y deseo, lo deseo completo, lo deseo para mi, me tiene entregada

–         Ahyyyy, ahyyyy, que rico¡¡¡¡ por favor ya no más¡¡¡ pídeme lo que quieras¡¡¡, ya no aguanto

No sé si lo que ya no aguanto es la excitación o el desgaste físico de la cogida, creo que es una combinación de ambas, una y otra vez siento orgasmos, no se si es uno solo que no termina o son varios uno tras otro, literalmente siento que me voy a desmayar de placer.

Por fin termina en mis nalgas, y trato de levantarme para besarlo pero las piernas me fallan y ahí me quedo tendida por un rato en lo que me recupero.

Volteo a verlo y no lo encuentro, es una de las mejores cogidas de mi vida, nunca supe su nombre, no lo escuche decir nada mas que Hola; no volveré a verlo, alguien me digo que era casado y era un ejecutivo exitoso con fama de duro, que el poco tiempo tuvo que dejar la ciudad por cuestiones de trabajo, que era muy serio y formal y que se le reconocía por el respeto que le tenía a su familia, me sentí bien, me encanta sentirme deseada, me gustaba mucho la idea de que mis nalgas hayan hecho perder la cordura a alguien con fama de correcto y responsable, y que además alguien con fama de dureza apenas me sostuviera la mirada aunque al final terminó sometiéndome.

Hoy pienso que nunca pude mamársela, es mas ni siquiera le vi la verga.

Como quisiera volver a verlo y decirle:

–         Hola

Creo que él entendería el resto.

Autora: daniela1816

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