Relato cornudo: Una segunda luna de miel? Parte 1 de 2.

Desde hace varios meses había guardado una firme fidelidad a mi marido, su ricas cogidas, en combinación a menores ausencias de su parte, me habían hecho no necesitar de la verga de otro hombre, todo cambió hace unos días y en nuestras más recientes vacaciones.

Resulta que decidimos hacer un viaje un tanto espontaneo a Cancún, nos fuimos sin ningún plan en mente, pedimos un par de días de vacaciones, los cuales juntamos con el fin de semana y sin más ni más ya estábamos en la playa.

Para mi viaje y, como es costumbre, escogí ropa muy pequeña, compré un par de trajes de baño y un par de vestiditos muy cortos para salir; para hospedarnos escogimos un hotel de adultos, no era particularmente subido de tono, pero si existían mas libertades de las habituales, el hotel estaba principalmente lleno de extranjeros, sobre todo europeos y norteamericanos.

Con mucha naturalidad las mujeres usaban tangas y tomaban el sol top less, la verdad era un entorno muy relajado para usar poca ropa, sin tener que preocuparse por miradas morbosas.

 

Siendo tan puta como soy, esto no necesariamente era bueno, una mujer como yo, necesita sentir la mirada morbosa y lasciva de los hombres para sentirse deseada y caliente, cuando esto no pasa, algo se pierde, tanta naturalidad de los extranjeros ante el desnudo, contrasta con nuestra cultura latina, en mi punto de vista de que sirve un ropa o una actitud exhibicionista si no es correspondida con la pasión y la excitación de la audiencia?, sin eso la ecuación no está completa; mi mayor satisfacción es sentirme deseada por los hombres, saber que se les para la verga con verme y que se masturban pensando en poseer mi cuerpo.

 

A pesar de todo esto, la carne y el instinto es fuerte, y es una realidad  que aunque en este entorno la desnudez se vea con mayor naturalidad, un cuerpo bello capta miradas sin importar nada mas, así que según yo era capaz de generar miradas, menos punzantes, pero miradas al fin.

 

Donde sí hay diferencia es en el cortejo, en este entorno hay un mayor respeto, difícilmente alguien te dirá algo subido de tono o intentará tocarte furtivamente, cosa que es más fácil de presentarse en la cultura latina.

 

Durante mi estancia, me sucedieron varias situaciones que me calentaron bastante, así que en varias ocasiones recurrí a mi marido para saciar mis deseos, básicamente salimos poco, pasábamos el día en el hotel y por la noche salimos un par de veces.

 

En nuestro primer día, estuvimos en la playa, al caer la tarde, pasamos a uno de los bares del hotel, el cual se encontraba al aire libre, antes de bajar al bar, pasamos un rato a la habitación, nos recostamos un rato, dejamos algunas cosas, cogimos bien rico y bajamos.

 

Realmente no me arreglé para bajar, lo único que hice fue ponerme un short por encima de mi traje de baño y ponerme unos zapatos de tacón, dejé  la parte de arriba del traje de baño y así salimos; a pesar de que con este atuendo, estaba más cubierta que con el traje de baño con el que estuve en la playa apenas una horas antes, el factor de los tacones le daba una perspectiva distinta a mi aspecto, mis piernas se ven más largas y me veo bastante más puta; la idea era tomar algo en tanto llegaba la noche, luego arreglarnos y salir a cenar o a algún bar.

 

Al llegar al bar nos sentamos en unos sillones que quedaban lejos de la barra, no había meseros y para conseguir algo de beber había que procúraselo uno mismo e ir constantemente a la barra.

 

Suelo ser muy servicial con mi marido, así que para este tipo de ocasiones soy yo quien procura levantarse y atenderlo

 

La situación no me molesta, primero porque me gusta atenderlo y segundo porque no me gusta estar mucho tiempo sentada, no sé si sea mi inquietud natural (no puedo estar mucho tiempo sin hacer nada) o mi necesidad de salir y contonear un poco las caderas, tal vez es un poco de ambas situaciones.

 

En fin, conforme pasan las copas yo suelo ponerme caliente, así que con toda la intención comencé a exhibirme cada vez que iba por nuevas bebidas, como la barra está lejos de donde estábamos, mi marido no alcanzaba a verme, así que repartía sonrisas, movía la caderas y sobre todo sacaba mis nalgas con singular alegría a cada nueva visita a la barra, de esta forma cada vez que llegaba a dicha barra, recargaba mis brazos en ella y sacaba lo más que podía el culo, podía ver como claramente las miradas se posaban en mis nalgas, pero ningún comentario se generaba, ni mucho menos alguien pretendía meter mano, insisto esto era bueno y malo al mismo tiempo.

 

No tardé mucho tiempo en pedirle a mis esposo que me llevara al cuarto y me diera mi dosis de verga que yo había estado pidiendo a gritos desde hace tiempo, cualquiera persona cerca de esa barra, pudiera haber atestiguado con toda certeza que yo pedía verga a gritos con cada movimiento de mis nalgas.

 

Al terminar de coger, nos arreglamos y decidimos quedarnos esa noche en uno de los bares del hotel, la verdad es que el ambiente estaba muy padre, había mucha gente y varias personas con muy poca ropa, al parecer era una fiesta temática de ropa para dormir, así que varias chicas aprovecharon para lucir prendas diminutas, yo no estaba preparada para algo así, con ello escogí un vestido muy entallado, corto y escotado, en mi ciudad hubiera sido un prenda de escándalo, pero en esta fiesta pasaba un poco desapercibido y no era nada fuera de lo normal.

 

Mi marido y yo bebimos y bailamos, ya entrada la noche dimos un paseo por la playa, ahí estuvimos un rato besándonos y metiéndonos mano, no quisimos coger ahí porque estaba estrictamente prohibido coger en lugares públicos so pena de ser expulsados del hotel, la verdad es que no vimos necesidad de arriesgarnos por esto, si de coger se trataba todo era cuestión de subir al cuarto.

 

A pesar de ello, si nos dimos una cachondeada riquísima y le pedí que me dejara mamarle la verga, lo hice, el sabor de su verga, en combinación con los tragos que traía encima me pusieron a mil, así que le pedí que me llevara al cuarto, mi marido me dijo que antes quería jugar un poco conmigo y me puso un reto, no era particularmente difícil pero lo interesante era jugar un poco antes de coger.

 

Me pidió que me quitara la tanga y regresáramos un rato a la fiesta, como yo no traía bolsa, debía estar todo el tiempo con la tanga en mi mano, de esta forma la gente podía darse cuenta fácilmente lo puta que era y el hecho de que no llevaba ropa interior.

 

Así lo hice y durante varios minutos caminé con mi tanga en la mano, así fui a la barra por tragos, baile un poco y caminé entre la gente, nuevamente, lo que en otro entorno podría haber sido escandaloso, aquí su peso se diluía bastante, a pesar de que varias gentes se dieron cuenta del hecho y me miraron fijamente, la situación no pasó del juego personal entre mi marido y yo.

 

Al subir al cuarto nuevamente la misma historia, sexo muy rico para después pasar a dormir.

 

El día siguiente la cosas siguieron subiendo de tono, por la mañana nos fuimos a la playa, y comenzamos a tomar, le pedí a mi marido que me tomara varias fotos, luego de un rato le pedimos a una americano ya muy mayor que nos tomara una foto juntos, él muy alegremente lo hizo, después de tomarnos la foto se acerca a nosotros y le dice a mi marido:

 

–          She is so beautiful an you are an ugly man

 

–          I don’t need to be pretty my friend

 

–          I know, but your wife is amazing, tonight I will see channel 12 and I’ll think in her

 

El canal 12 era un canal de pornografía, al decir esto solo reímos todos, la verdad es que el hombre era un anciano y mi marido no se lo tomó para nada a mal, yo por el contrario sentí una descarga de electricidad recorrer mi cuerpo, no pasaron muchos minutos para cuando le pedí a mi esposo que me llevara a la habitación, al entrar, literalmente abusé de él, le arrebaté la ropa y lo besé, lo acosté en la cama y lo cabalgué con furia, mientras me penetraba recordaba esas palabras y aceleraba el ritmo, al sentir que mi orgasmo estaba cerca, cerré los ojos y me imagen al anciano viendo a una vieja coger en la tv, mientras se jalaba su verga y pensaba en mi cuerpo, no puede más y terminé riquísimo.

 

Al terminar volvimos a la playa, al poco rato nos topamos nuevamente al anciano en cuestión, para esas horas ya se le veía tomado, es el clásico gringo retirado que desea divertirse en sus últimos años, lo vi y sonreí, ni se imaginaba este tipo, el orgasmo que me había regalado, al toparnos nos dijo que era su cumpleaños, yo no lo creí pero aproveché para regalarle un fuerte abrazo y con toda intención rocé mis tetas sobre su pecho.

 

Al regresar a la playa se nos acercó una chica y nos ofreció una sesión fotográfica, aprovechando el tipo de hotel, las fotos podían ser un poco mas subidas de tono, ya sea solo conmigo o en pareja, la verdad a mi me gustó la idea, nunca me había hecho un estudio y me apetecía llevarme un buen recuerdo de Cancún, además la playa es espectacular, con ese paisaje de fondo, la idea era muy atractiva.

 

Le pedí a mi marido que lo hiciéramos, él me dijo que si yo quería hacerlo estaba bien pero que él no quería tomarse fotos, me decía que era algo para mí y que él solo iba a echar a perder la belleza de las imágenes

 

De inmediato subí a maquillarme y a peinarme, además llevé un par de cambios de ropa, las fotos serían en la playa y en traje de baño.

 

Como el fotógrafo no quería que apareciera a cuadro algún huésped que estuviera cercano a la sesión, me pidió caminar unos metros hacia la propiedad contigua, dicho inmueble se encontraba en construcción, así que la playa estaba totalmente sola, a pocos metros de ahí se encontraban los huéspedes de nuestro hotel, pero para efectos de las fotos era el lugar ideal, porque solo se apreciaría mi cuerpo, la playa y el mar.

 

Mi esposo no quiso acompañarnos así que sólo quedamos el fotógrafo y yo, juntos nos dispusimos a caminar unos metros para llevar a cabo la sesión, comenzamos con las primeras fotos en un muelle y poco a poco me comencé soltar, luego me pidió que nos moviéramos unos metros más y pasáramos a la playa, me coloqué en la arena y seguimos con la sesión, me hizo recostarme, sentarme y pararme en varias poses muy sugerentes, el punto interesante es que como el inmueble se encontraba en construcción, era cierto que no tenía ningún tipo de personas en la su playa, pero si estaba lleno de albañiles trabajando.

 

En poco minutos mi sesión tenía público, ninguno me decía nada, sólo me miraban fuertemente y con deseo, luego se volteaban a ver y hablaban entre ellos, estoy segura que no me decían nada no por falta de ganas, sino porque les debe estar fuertemente prohibido molestar a los turistas.

 

Todos eran bajos de estatura, muy morenos, feos, y sudaban copiosamente, todos dejaron de hacer lo que estaban haciendo y me miraron con una mezcla de admiración y deseo, ese es el tipo de miradas a las que me refiero, eso era lo que me hacía falta, sin quererlo esos albañiles feos y malolientes me estaban proporcionando la satisfacción que no podían darme los educados y bien vestidos huéspedes de mi hotel; me habían regalado la lujuria y el deseo, y el saber que puedo despertar eso en los hombres, es mi mejor afrodisiaco.

 

A cambio de ello, les regalé mis mejores poses, mucha más suelta y excitada posé como una profesional, mostré mi cuerpo lo mas que pude y ensayé las mejores caras sensuales que puede obtener, ellos reaccionaron a mi generosidad y su caras se mostraban aún mas fuera de sí, yo me calenté, me calenté mucho, tanto que no podía seguir. Le dije al fotógrafo que paráramos un poco que quería cambiarme de ropa y que debía ir a la habitación, corrí al cuarto, al entrar me desnudé y me masturbé con intensidad, mientras lo hacía, me miré frente a un espejo de cuerpo completo, me metía el dedo con una mano y apretaba mis tetas y mis nalgas con la otra, gemí y grité

 

No tardé en terminar, estaba ya muy caliente, mientras me tocaba, me imaginaba posando para mis admiradores, me los imaginaba con la verga de fuera, jalándosela como locos mientras yo ensayaba mi poses más calientes, mientras yo como una puta profesional les hacía admirar mi cuerpo, no sé si eso sientan las mujeres cuando bailan en el tubo enfrente de los hombres, no sé, pero sí eso genera la mitad de lo que yo viví, me muero por intentar bailar en el tubo al menos una vez en mi vida

 

Paradójicamente todos esos cabrones feos y malolientes, ni se imaginaban tener en su brazos una vieja como yo, mientras me admiraban seguro pensaban en la suerte que tenían los hombres con los que he cogido, no se imaginaban que mientras ellos pensaban eso, yo me masturbaba pensando en sus caras llenas deseo y en su vergas paradas y estrujadas por ellos mismos sin descanso; tal vez nos masturbábamos juntos, ellos pensando en mi cuerpo y yo pensando en lo que mi cuerpo les había provocado, si tan sólo hubieran sabido esto, hubieran sabido que sólo por ese momento no hubiera sido tan inalcanzable un vieja como yo, porque una vieja como yo era lo suficientemente puta para no prestar atención a todas esas cosas que hacían impensable el sexo conmigo, una puta como yo había dejado pasar su físico, su falta de higiene y modales; y a cambio de ello, tal vez y sólo tal vez, pudiera haber cedido al morbo, y esos elementos desagradables podrían haber sido el mejor detonante a mi calentura; que bueno que ellos no sabían eso que yo sabía, gracias a ello podía guardarme todas estas cosas para mi calentura y mi masturbada.

 

Una vez satisfecha mi calentura, regresé a mi sesión, solo para regalarles a mis admiradores nuevamente lo mejor de mi cuerpo, con toda la actitud pensé a en agradecerles el intenso orgasmo que había tenido gracias a ellos, si supieran que me acababa de tocar como una perra, pensando, imaginando y deseando que por la noche al llegar a sus casas mientras se cojan a su mujer pensaran en mis nalgas, o que al momento de terminar mi sesión de fotos, corrieran al baño a jalarse la verga imaginándose mis tetas.

 

Por la noche mi esposo y yo salimos a cenar a un restaurante muy romántico fuera del hotel,  para la ocasión me decidí por un vestido de lentejuela, negro y sumamente corto, la  prenda incluso no alcanza a cubrir completamente una de mis nalgas, el corte del vestido en la parte de abajo no era recto, así que mientras una nalga si está apenas cubierta, la otra no corría la misma suerte, debajo del vestido me puse un short negro así que nada se veía, pero el atuendo era súper sexy.

 

Cenamos muy rico y yo me tomé tres martinis, con eso fue suficiente para ponerme alegre, relativamente temprano regresamos al hotel y decidimos seguir la fiesta ahí, yo sólo tomé una bebida mas y de manera lenta, pero mi marido si continuó bebiendo de manera importante.

 

Mientras estábamos en el bar, yo empecé a estar en comunicación con uno de mis lectores, lo hacía disimuladamente para que mi marido no sospechara en demasía, la calentura de lo sucedido en el viaje, las copas y el morbo de estar escribiéndome con él, tan cerca de mi esposo me tenían caliente; en uno de los mensajes me pedían que mandara una foto para ver cómo iba vestida, yo nunca mando fotos con mi cara, así que  era imposible pedirle a mi marido que me tomara una foto en donde no saliera mi cara, además ya hubiera sido el colmo, pedirle a mi esposo semejante cosa, como yo estaba caliente quería seguir el juego, pero no encontraba la forma.

 

No tardé en encontrar la manera de salir del problema, en una visita al baño por parte de mi esposo, le pedí a un muchacho que estaba cerca que me tomara una foto pero que no saliera mi cara; no hay que ser muy inteligente para sospechar que algo no estaba correcto, la mujer aprovecha a un marido ausente y pide una foto sin cara; el chico sólo rio y se limitó a tomar la foto, la tarea creo que no era desagradable, traté de sacar lo más posible mis nalgas y mis tetas para cada foto y el tipo tenía la mejor de las visiones.

 

Mi nuevo cómplice era joven y de tez negra, al pedirle la foto se lo pedí en ingles asumiendo que era americano, él me contestó en español, resulta que era un cubano que vivía desde hace algunos años en Miami, era además bien parecido y alto; al tomarme las fotos, se marchó y yo me apresuré a mandar por mail dichas imágenes.

 

Mi marido regresó y seguimos conversando, al mismo tiempo, trato de mantener comunicación con mi lector vía celular, yo cada vez más caliente, aprovecho la próxima visita al baño de mi esposo para repetir la fórmula, una nueva foto, ahora en una pose distinta pero con el mismo fotógrafo y cómplice, el cual evidentemente sospecha que algo pasa, mi atuendo y mi comportamiento me delatan como una verdadera puta.

 

Al regresarme la cámara me dice:

 

–          Nos sea mala a mi también compárteme una copia de la foto, al final que no se le ve la cara

 

Sonrío coquetamente, me agrada el comentario:

 

–          Claro, no hay problema lo mereces por ser tan cooperativo

 

–          A quien se las mandas, alguna amiga? O será algún amigo?

 

–          Digamos que a un admirador que me encanta

 

–          Pues considérame otro admirador, ojala yo también pueda encamarte, digo encantarte.

 

Sonrío nuevamente de manera coqueta:

 

–          Tal vez… por ahora vas bien

 

Me proporciona su correo electrónico y le mando copia de las fotos que me ha tomado

 

Durante el siguiente par de horas me ha bombardeado con correos, yo no puedo seguir su ritmo pero los leo todos, por cada tres correos que manda yo apenas alcanzo a contestar uno, cada vez sube mas el tono, básicamente me dice de todo: “que rica te ves” “que nalgotas” “ que buenas tetas, como me gustaría tener mi verga entre ellas” “me urge una mamada” etc

 

Yo cada vez más caliente le contesto justo de una manera que lo prende más ”gracias a la orden” “que rico” “dime mas papi” “que me harías cabrón?” etc

 

Su mesa está junto a la mía, en eso uno de sus correos me prende sobre manera

 

–          Por qué no te levantas y me bailas, cierra los ojos e imagínate que soy yo quien está contigo, yo estaré en mi mesa devorándote con la mirada

 

No puedo más y obedezco, me levanto de mi silla y comienzo a bailarle a mi marido, cierro lo ojos y me imagino a mi nuevo pretendiente, de sobra sé que su mirada debe estar posada en mi cuerpo, con este motivante, muevo las caderas lo mas que puedo, trato de regalarle la mejor vista de mi culo y trato de excitarlo al límite con el vaivén de mi cuerpo; si tan sólo fuera capaz de excitarlo al mismo nivel de excitación que yo tengo, créanme que sería demasiado

 

La canción termina, y reviso mi celular, un nuevo mensaje:

 

–          Eres toda una profesional, mi verga está a punto de estallar, necesito cogerte¡¡¡ mañana me voy¡¡

 

Que calentura y que morbo, necesito encontrar la manera de cogerme a este cabrón, ha sido demasiado, todo el entorno conspira para que yo esté ardiendo.

 

Luego una ventana de oportunidad se abre, es pequeña y es arriesgado, pero el riesgo sólo aumenta mi morbo; mi marido durante el día había entablado conversación con un huésped del hotel, era de EUA, creo que de NY; hay varias cosas que apasionan a mi marido, entre ellas están los deportes y además le encanta platicar con gente extranjera y cuestionar sobre sus costumbres, historia y tradiciones.

 

El americano en cuestión llega a saludarnos y  mi marido le pide sentarse, al poco rato comienzan una entretenida plática sobre las diferencias entre México y EUA, la plática se da en ingles, además de que no me interesa el tema, no me interesa el lenguaje, con ello aprovecho para intensificar mi devenir de correos con mi nuevo amigo

 

Al girar la conversación hacia los deportes, sabía que eso podía llevar horas, por fin la riesgosa oportunidad que estaba esperando, no dudé y trate de aprovechar lo mejor posible el tiempo

 

Le escribo a mi amigo;

 

–          Voy al baño, al salir me despediré de mi marido, si me deja ir sola, sígueme

 

Me retiro al baño, en mi calentura voy al baño con toda la intención de quitarme el short, así lo hago y entonces mi vestido que de por sí ya era sexy se convierte en vulgar, mi nalgas quedan expuestas,

 

Regreso a la mesa, y le digo a mi marido que estoy cansada, que si gusta puede quedarse:

 

–          De verdad no te molestaría Dani, es que está muy entretenida la plática

 

–          Claro que no, te espero en el cuarto; cómo cuanto te tardas?

 

–          Yo creo que como una hora

 

–          Trataré de esperarte despierta

 

Por fin las cosas se encuadran para saciar mi calentura, tenía un espacio y tenía un aproximado de cuánto tiempo disponía.

 

Me retiré, mi marido no se percata de que ya no llevo el short, me dirijo a las escaleras y detrás de mi camina mi nuevo amigo, el subir detrás mío tiene un panorama ideal de mi culo, subo al segundo piso ya que ahí es donde se encuentra mi habitación, camino hacia mi cuarto y justo tres habitaciones antes de llegar a mi cuarto me alcanza y por la espalda me toma por los hombros y me jala hacia la puerta de una habitación que supongo que es la suya.

 

Rápidamente abre la puerta, yo sigo dándole la espalada, ingresamos a la habitación de manera apurada, cierra la puerta y me empuja contra la pared, detrás mío, me empieza a besar el cuello y el oído, pone una de sus manos en mi cuello y la otra me aprieta las nalgas, me tiene inmovilizada contra la pared y de espaladas, con su mano en mi cuello tampoco puedo mover mucho mi cabeza, como puedo alcanzo a besarle de manera esporádica la boca, eso lo logro sacando mi lengua y juntándola apenas con la de él

 

Comienza a restregarme la verga en mis nalgas y créanme, no sé si sea un estereotipo eso de que los negros tienen vergas grandes, pero me encantaba este estereotipo, lo que sentí entre mis nalgas fue una verga enorme, de inmediato mis ojos, mi vagina y mi boca comenzaron a sentir celos de mis nalgas, deseando que dentro de poco fuera su turno de tener contacto son semejante trozo de carne

 

Nunca había estado con un hombre de color, pero este primera vez confirmaba todo lo que se dice sobre ellos, sigo de espaldas y ahora su mano se posa salvajemente en mis tetas, me besa con desespero el cuello, el oído y la espalda, yo comienzo a primero a respirar profundamente y luego paso a emitir leves gemidos.

 

En esta posición me despoja de mi vestido, como no llevaba bra, me quedo sólo en tanga, al caer mi vestido da dos pasos para atrás y me suelta, yo sé que quiere tener un mejor panorama de mi culo, me quedo recargada en la pared y muevo mis caderas de un lado a otro y de abajo hacia arriba, rápidamente regresa y me baja la tanga, quedo por fin desnuda, totalmente entregada a él y de espaldas, me besa la espalda y se pone de rodillas detrás mío.

 

Con sus manos separa mis nalgas y con su lengua empieza a chuparme el culo, con cada una de sus manos toma una de mis nalgas y las aprieta fuertemente, la sensación es deliciosa, yo gimo más fuerte y me contoneo, su lengua intensifica los movimientos y yo me siento en el cielo.

 

–          Que rica lengua tienes cabrón, no sabes las ganas que tenía, ahhhh, como me has puesto caliente hijo de la chingada¡¡

 

Al oír esto intensifica su trabajo, yo me retuerzo de placer

 

–          Que rico papi¡¡ mas mas¡¡¡ no pares cabrón¡¡

 

Y así llegó mi primer orgasmo

 

–          Déjame mamarla papi, quiero ver y sentir esa vergota

 

Y sin más se levantó y me volteó, sería la primera vez que lo tendría de frente, de inmediato me arrodillé y rápidamente busqué su verga, comencé a acariciarla con una mano por fuera de su ropa, mientras con la otra mano, bajaba su cremallera, mientras lo hacia volteaba a verlo con mi mejor cara de puta.

 

Al bajar la cremallera, mi mano derecha se apresuró a sacar ese pedazo de carne, al salir apareció frente a mis ojos la más preciosa, grande, larga, oscura y gruesa verga que haya visto jamás, era toda una delicia, un verdadero poema para las viejas putas como yo.

 

Creo que cuando alguien desarrolla un gusto por algo, su pasión es tanta que uno es capaz de encontrar arte en donde los demás no pueden verlo, de tal suerte, si a alguien le fascina la cocina, podrá encontrar gustos y sabores en donde los demás no lo encuentran y podrá admirar mas que otros los talentos de un buen chef, así pasa con todo en la vida desde el arte, hasta cosas más mundanas, creo que hay ciertas personas que pueden considerar a un contador o a un abogado un artista por la destreza con que son capaces de desarrollar sus trabajos.

 

Bueno pues yo soy una admiradora de la verga, así que soy capaz de encontrar belleza en esa parte del cuerpo que puede resultar fea, oscura, y desagradable al tacto y a la nariz.

 

Yo por el contrario amo su sabor, su olor, su textura, su tamaño, su potencia etc. y en ese sentido, esa era una pieza digna de museo, me apresuré a mamarla, la sentí entrar en mi garganta, traté de meterla toda pero era imposible, la mamé lo mejor que pude, acaricié sus huevos con mis manos y con mi boca, era deliciosa, perdí la noción del tiempo mientras la tuve en mi boca.

 

A poco rato fui despertada de mi trance, mi amante me pidió incorporarme, se puso un condón (no sé donde se encuentran de esa talla) y me volvió a poner de espaldas contra la puerta, acto seguido sentí por fin su verga entrar por mi vagina.

 

 El sentir ese enorme intruso dentro de mi cuerpo fue impresionante, hoy mientras escribo y lo recuerdo, tuve que parar para masturbarme por la calentura que me genera su recuerdo, después de tocarme he retomado las letras, no creo ser capaz de describir en toda su dimensión lo que es tener una verga de este tamaño, creo que este tipo de instrumentos son aún más valorados por una mujer como yo; suelo decirles a mis amantes que tienen la verga más grande que mi marido como parte del morbo de la sesión, la realidad es que nunca es cierto, hasta esa noche puede por fin tener una verga más grande que la de marido.

 

En EUA hay un dicho que dice “once you got black, you never go back” esto quiere decir que una vez que pruebas la verga de un negro ya no puedes regresar con otro tipo de una verga que no sea negra; no sé si literalmente sea cierto pero estaba muy cercano a la realidad sobre todo para las mujeres como yo, que son capaces de separar el amor del sexo, para una sesión como ésta, donde lo único que importaba era coger, un instrumento así es ideal para cumplir el objetivo.

 

Cuando esta tranca me empezó a coger, nada fue sutil, de inmediato empezó el sexo salvaje, sus arremetidas eran duras e intensas, afortunadamente yo me encontraba sumamente mojada, de lo contrario la combinación del tamaño de su verga con lo salvaje de sus movimientos me hubieran lastimado, mi amante además de salvaje era ruidoso y sudaba mucho, al poco tiempo no sé quien jadeaba y sudaba mas si él o yo.

 

Al estar pegados a la puerta, nuestro gritos se oían hasta el pasillo, yo escuchaba el caminar de la gente y los escucha hablar cuando se dirigían a sus habitaciones, así que era evidente, que ellos iban a escuchar mis gritos al prácticamente ser partida en dos por la verga de mi amante.

 

–          Que delicia¡¡¡ Ahhhhh¡¡¡ que rico cabrón¡¡¡¡ que vergota tienes ¡¡¡

 

Y se lo decía entre gritos, pero a veces la sensación era tan fuerte que el grito se ahogaba en mi garganta y no podía articular palabra

 

–          Mas¡¡ mas¡¡¡ No me la saques nunca papi¡¡¡ que rico¡¡¡¡

 

Por su parte él solo sonreía y jadeaba como un toro, no decía palabra pero su gemidos era evidentes, me hubiera gustado que me insultara, me llamara puta y me nalgueara pero no lo hizo, no hacía falta que me dijera que era una puta, me había comportado y me estaba tratando como tal; yo por mi parte no escatimaba en palabras para expresar mi fuerte grado de excitación

 

–          Hijo de tu chingada madre, que grandota la tienes¡¡¡ no sabes que rico me estás dando¡¡¡ no pares cabrón¡¡ así me querías tener verdad cabroncito??, yo también te tenía ganas, pero no sabía que tenias esa vergota cabrón¡¡¡ eres un rey¡¡

 

Con su verga adentro terminé un par de veces, estábamos tan calientes que lo único que hicimos fue entrar al cuarto sin pasar del pasillo que estaba frente a su puerta, en un pequeño espacio me retorcí de placer y me dieron una de las cogidas más ricas de mi vida; mientras seguía con su verga adentro y cuando suponía que mi amante estaba por terminar, le dije:

 

–          Quiero que te vengas en mi boca papi

 

Acto se seguido me la sacó y me pidió que me pusiera de rodillas, yo abrí la boca esperando ese chorro de semen, mientras tanto él se masturbaba y gemía, yo hacía lo mismo y me tocaba el clítoris, esos segundos conmigo de rodillas, con los dos masturbándonos y esperando que en cualquier momento saliera de esa vergota un chorro de semen, fueron súper excitantes, no tardó mucho en terminar, al hacerlo pegó un grito que seguro se oyó hasta donde mi marido conversaba con el gringo, nunca había estado con un hombre tan escandaloso, me gustaba, me gustaba sentir que gozara tanto el sexo, de su verga salió un chorro enorme de semen, me parecía que era como una tubería, entre más grande, más agua puede contener, esta era una verga enorme, así que de ella, salió una gran cantidad de líquido espeso y delicioso.

 

Me llenó el cuerpo, al sentirlo caer en mi, intensifiqué el movimiento de mis dedos y tuve mi último orgasmo, rápidamente tomé con mis manos su semen y me lo llevé a la boca, era literalmente la cereza en el pastel, me encantaba¡¡

 

Unos segundos después salí de mi transe y recordé que debía apurarme para llegar a la habitación antes que mi marido, entré al baño y me aseé un poco, tome mi tanga y la utilicé para limpiar el semen que quedaba en mi cuerpo, al día de hoy no la he lavado y ya me ha servido para masturbarme un par de veces.

 

Me despedí de mi amante, él regresaba a Miami al día siguiente, no creo volver a verlo, a menos de que algún día coincidamos en algunas vacaciones, difícilmente tendré nuevamente en mi cuerpo esa belleza de verga, pero en el inter me queda la satisfacción de este recuerdo que hoy les comparto.

 

Regresé a mi habitación varios minutos antes que mi marido, cuando él regresó yo ya dormía; durante toda la noche tuve sueños eróticos y creo que hasta terminé alguna vez, soñé en blanco y negro, principalmente en negro…..

 

daniela1816

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