Relato cornudo: La noche de la disco.

Cuando desperté eran las diez de la mañana. Sin ganas me levanté y me serví media taza de café frío. Regresé a mi habitación y me quede pensando en lo sucedido la noche anterior. Habíamos decidido ir a bailar a una disco cerca de la Calle Real. Ella se puso un vestido negro corto de seda elástica que la hacía ver simplemente espectacular. Se puso medias negras con liguero, y no usó sostén, por lo que sus tetas se veían apetitosas bajo su atuendo. Sus zapatos de tacón alto hacían ver sus piernas más largas, y la firmeza de sus músculos la hacían lucir femenina y atrevida a la vez. Continuar leyendo “Relato cornudo: La noche de la disco.”

Los amantes quieren estar solos y dejan al cornudo fuera. Él igualmente sabe disfrutarlo.

El cornudo de su esposo sabe lo que le gusta a su mujer, quiere que cuando lleve a un amante se quede fuera del juego ya que quiere disfrutar a su macho. El cornudo debe salir de la habitación y molestar lo menos posible, y eso es lo que hace. Solo graba y disfruta de la cornamenta.

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Relato cornudo: Aventuras en el trabajo 2.

Tras unas semanas de charlas a través del correo interno de la empresa, finalmente acabamos los dos en la cama, jurándome mi compañera de trabajo Paula, que había sido una locura y no se volvería a repetir.          

A la mañana siguiente continuamos con las rutinas diarias en el trabajo, como si nada hubiese ocurrido…de hecho se comportaba un poco distante, así que decidí preguntarle directamente que tal estaba, mediante un mail le pedí su punto de vista de lo que había pasado y esto fue lo que más o menos contestó:

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Relato cornudo: Consentidor

Era la fiesta de Javier, sabía que Amanda estaría allí, tenía ganas de verla, hacía más de una semana que no la veía. Era mi mujer y tenía que recuperarla costase lo que costase.

Me presenté en la fiesta a eso de las once de la noche, la casa de Javier tenía un amplio recibidor y cuatro habitaciones, a parte del salón, baño y cocina. Debía de haber unas cincuenta personas, estaba llena y era difícil desplazarse por las estancias de la casa, buscaba con la mirada a Amanda pero no la conseguía ver, entre la multitud, busqué en la primera habitación, allí no estaba, probablemente no habría llegado aún, no perdía la esperanza y pensaba en el momento que la vería. Quería hablar con ella, solo hablar, me venían a la mente las imágenes de ese maldito día. Había salido antes del trabajo y al llegar a casa encontré follando a Jaime y a Amanda, el cabrón de Jaime siempre había tenido éxito con las mujeres pero nunca pensé que podría tirarse a mi mujer, aunque lo habíamos hablado y quería hacerme cornudo.

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