Relato cornudo: Mony y yo de vacaciones.

hola, me presento, soy digamos Fernando y mi mujer Mónica, somos una pareja, que pasamos por una separación de siete años.

Comenzaré diciendo que conocí a Mony en la ciudad de Santa Fe, de donde ella es oriunda y yo estaba trabajando. Ella en esa época tenía 21 años y yo 26. Ella era modelo de una famosa modista de la ciudad y sé que también hizo registro fotográfico para el marido de la modista que para esa época sacaba fotografías de jóvenes en ropa interior y desnudos para revistas nacionales y extranjeras. Sé que dichas fotos se cotizaban bien, ya que la que luego fue mi mujer, recibió ingente cantidad de dinero. Ella me asegura, que fuera de sacarse fotos desnudas acompañadas de modelos masculinos desnudos en posiciones eróticas, lo que incluía acariciarse los genitales la cola y/o besos en los pezones, me dijo que nunca hizo pornografía con penetración.

 

Aún hoy no le creo, ya que el pago siempre fue suculento, por lo que supongo incluía más de lo que me dijo. Pero todo fue anterior a nuestro matrimonio, así que no la juzgo por ello. También, sé que pese a su corta edad, tuvo varios amantes que la hicieron debutar por sus tres agujeros. Tuvo su primer penetración a los 16 años, con un hombre de 27 en la casa de este, anteriormente solo había hecho sexo oral a muchos compañeritos de la secundaria, con los que nunca logró penetración por falta de lugar físico. Cuando iba a estudiar con algún chico, en alguna casa estando los padres, apenas le daba tiempo para hacer algún pete y que la manosearan con introducción de algún dedito por el coño. En definitiva, un ejemplo de mujer promiscua. En definitiva, como dicen los collas, me casé con una mujer con mucho sirviñacu, o sea que tuvo demasiados amantes, lo que la convirtió en una mujer probada, Como yo diría “una joyita”-.

 

Todo ello me fui enterando a través de los años de casado. Bueno, siempre pensé que mejor que ser el primero, es ser el último. O sea lo que pasó previo a mi conocimiento de la persona, no es absolutamente reprochable. Siempre sostuve que cada cual hace de su culo un pito y lo hace soplar cuando quiere. Siempre y cuando no tenga responsabilidades, en este caso de esposa.

 

Hasta que sucedió, por razones que no vienen al caso la separación. Que duró siete años. En ese lapso me enteré por terceros que tuvo varias parejas con las que convivió por períodos de varios meses. O sea que siguió probando penes sin hacer asco a nada. Tampoco nada para reprochar, ya que estábamos separados.

 

Cuando por razones varias nos reunimos nuevamente en pareja, no me quiso contar nada de lo que había hecho sexualmente en todos estos años, lo que si me aseguró y juró, que durante el período en que estuvimos casados, jamás me engañó con nadie (¿será de creer por su temperamento fogoso?). Aceptemos su palabra.

 

Ya reunidos nuevamente, nos llevamos a las mil maravillas, ya que mi mentalidad de guardaparque la dejé de lado y permito que ella se vista como quiera. Le encantan las minifaldas, que cuando camina y hay un poquito de viento hace que se le vea la cola, como usa cola less, alguna vez yendo detrás de ella vi, al levantarse su pollera, que su cola parece estuviera desnuda, ya que el hilo dental se adentra entre sus nalgas y de aspecto nulo. Antes me hubiera ofendido, hoy disfruto de ver las caras de los babosos que transitan las calle y se encuentran con ese espectáculo, exquisita sensación. En este mes de diciembre, fuimos 15 días a Mar del Plata, para ello le compré unas cola less, que son un pequeño triangulito delantero que apenas le tapa los labios vaginales y visto desde tras, simple hilo dental, arriba dos triangulitos que apenas cubren las areolas, que cuando ella se mueve, se desplazan y le deja los pezones al descubierto. No deja prácticamente nada a la imaginación.

 

De acuerdo los dos en que usara esa bikini en Playa Escondida (Playa Nudista cercana a Chapadmalal). Allí fuimos, yo vestido con sunga- Convinimos que el 1er. día yo seleccionaría el lugar de la playa (bastante rocosa) donde nos asentaríamos. Había muy poca gente, casi toda desnuda, elegí un lugar donde cercano había cuatro hombres nudos. Allí colocamos las pertenencias y le pedí a Mony que se sacara la ropa de calle de parada, quería que sedujera a los chicos que nos rodeaban. No se hizo de rogar y sensualmente se quitó la ropa. Miré a mí alrededor y todos, los cuatro chicos estaban a la expectativa, con lo que me sentí plenamente satisfecho. Quiero aclarar que mientras se quitaba la remera, el sostén se le desplazó, dejando a la vista de todos los dos senos, que no son grandes pero sí bien paraditos. Situación esta no desapercibidas por los chicos a los que les vi cara de satisfacción.

 

Como en la playa no había demasiadas mujeres bonitas, Mony pasó a ser abiertamente una de las atracciones de la playa para todos los hombres, cuestión que a mí me llenaba, digamos de orgullo. En un momento se levantó y se dirigió al quiosco de la playa, por lo que debió recorrer gran parte de ella. Creo que muchos pares de ojos se le pegaron en las nalgas y yo agradecido de sus movimientos que despertaban tal interés y morbo a la misma vez. Llegadas aproximadamente la 5 pm, le sugerí, debido al calor reinante acercarnos al agua para remojarnos un poco, cosa que Mony aceptó. Como había poca gente desde la orilla se podía ver nuestras pertenencias sin problemas, pero a mí se me ocurrió y le pregunté cuál era el chico dentro de los que estaban cerca, que más le gustaba y entre bromas me señaló a uno que resaltaba por su cuerpo bien trabajado y como le dije en broma a Mony, porque estaba superdotado. Así que tome todo lo que teníamos me acerqué al chico y le pregunté si podía cuidarnos las cosas. aceptó de buen gusto, entonces para sorpresa de Mony y del Chico (le diremos Gus), estiré la lona bien pegada a la de él, asimismo le dije a Mony que se quitara el corpiño de la bikini, siempre anteriormente ella era partidaria del topless, por lo que no opuso reparo y se lo sacó, dejándolo sobre la lona. Siendo tan pequeño, un golpe de viento lo desplazó, siendo Gus quien lo capturara y se lo dio en la mano a Mony. Fuimos al borde del agua, nos salpicamos con las manos refrescándonos. Al volver al lugar donde estaba Gus, me apresuré a acostarme al borde de mi lona, dejándole a Mony un estrecho lugar entre Gus y yo.

 

Mi mujer se dio rápidamente cuenta del juego, sonrió y participó activamente, acostándose en medio de los dos rozando con su cuerpo a ambos. Según pude apreciar a Gus le excitó encontrarse rozando con el cuerpo de una mujer atractiva y tuvo que darse vuelta boca abajo para cuidar las formas, ya que lo observé y vi que su pene estaba cobrando vida. Estuvimos en esa posición por más de 1/2 hora. Mony encerrada entre los dos hombres comenzó un poco a sofocarse, por lo que me sugirió acercarse nuevamente al agua. Viendo cómo se desarrollaba la situación jugué unas fichas a que si yo me negaba, Gus se iba a hacer cargo, efectivamente, dije que tenía “fiaca” e inmediatamente Gus se incorporó y se ofreció a acompañarla.

 

Allá fueron, Mony trastabillo cerca del agua y él solicito la aferro junto a su cuerpo, por lo que quedó en claro que recibió en su torso desnudo el apoyo de las tetas de Mony y a su vez Mony fue la receptora “involuntaria” en su bajo vientre del pene de Gus. Cada vez me sentía más raro, prácticamente estaba ofreciendo mi mujer a un extraño y me encantaba la situación.

 

Volvieron tomados de la mano, según ellos para no tener un mayor percance con las rocas y muy sonrientes los dos llegaron hasta mí. Impensadamente les estaba haciendo el juego, ya que todo era improvisado en el momento. Cerca de las 7 pm llegaron unos amigos de Gus, para llevarlo a Miramar donde estaba parando. Con el acuerdo de vernos al día siguiente en el mismo lugar nos despedimos. Ya a lo noche en nuestro departamento, comentando lo vivido, me confirmó que cuando impensadamente tropezó, él la atrajo hacia su cuerpo no pudiendo evitar apoyar todos sus senos en el torso de Gus y asimismo sintió plenamente el pene de Gus contra su pubis. Entre sonrisas celebramos el hecho.

 

Al siguiente día, luego de desayunar, subimos al coche y nos dirigimos a Playa Escondida, eran cerca de las 11,30 am y ni noticias de Gus, vi la cara de decepción de Mony, pero no dijo absolutamente nada. A cada instante vi que dirigía su mirada hacia la entrada de la playa de manera muy inquieta. En un momento pegó un gritito de alegría diciéndome “ahí viene”. Se levantó y comenzó a hacer señas al recién llegado, que presuroso se dirigió a nosotros. Me levanté le di la mano y le estampó un beso a Mony, que luego en casa me confirmó se lo dio en los labios. Colocó su lona al lado de Mony, desnudándose completamente dando su frente a Mony que estaba sentada, su pene se bamboleba cercanamente a la cara de Mony que no se movía de su posición. Indudablemente estaba disfrutando su visión, el chico pidió disculpa por la demora, pero dependía de los amigos que lo transportaran.

 

Fue pasando el día y la conversación iba subiendo de tono estancándose en el área sexual. Nos enteramos que no tenía novia, que hacía bastante tiempo no tenía relaciones sexuales y que estaba necesitando conseguir lo más rápidamente una mujer para satisfacer sus instintos. Hacia media tarde Mony se acostó boca abajo y Gus le sugirió que abriera bien las piernas, así el sol penetraba entre sus nalgas y le tostaba bien la cola. Sé que si yo hubiera sido el que le dijera tal cosa, no me hubiera hecho caso y me dijera que como tenía hilo dental, se le iba a ver el orificio del ano, pero como se lo dijo Gus, palabra santa. Allí estaba Mony boca abajo con las piernas súper abiertas. Gus se levantó y advertí que el espectáculo que estaría viendo sería magnífico, con la excusa de hablar con él, me levanté y me puse a su lado. La luz del sol iluminaba todo e ano de mi mujer y entre el hilo dental se veía claramente el ano de mi mujer. Exquisita vista, que le comenté a Gus, este sin inmutarse me dijo que estaba exquisita y que me felicitaba por tener tan hermosa hembra. Agradecí los elogios y le invité luego de un largo rato a recostarnos en las lonetas.

 

Así lo hicimos, uno a cada lado de la mujer que estaba abierta como una ranita. Los chicos que pasaban lo hacían despacio para mirar el espectáculo de mi mujer boca abajo en toples y mostrando su esfínter- Al rato en la charla que íbamos llevando, Gus, prácticamente le ordenó a mi mujer que se quitara la parte de abajo de la biquini, recordándole que estaba en una playa nudista. Mi mujer se dio vuelta, se sentó y ante mi asombro se quitó la prenda. Quedé anonadado.¡ Lo que hace una buena imagen de macho!. Ya desnuda le preguntó. ¿Te gusto así, con el coño depilado? .

 

Él le respondió “Me encantas” Seguimos charlando, por momentos sentados, otros reclinados, hasta que siendo aproximadamente las 6pm, Mony estaba tomando sol boca abajo, bien abiertas las piernas, por lo que se le veía espectacularmente el ojete y los labios vaginales bien depilados. Su pie, al estar tan abierta de piernas chocaba con el mío, estábamos callados y se me ocurrió, si un pie chocaba con el mío, el otro debía chocar con Gus. Me incorporé como quien no quiere la cosa y no solo chocaba con Gus, sino que estaban jugando con los pies. Era una sutil caricia de pie y pierna. Cerca de las 7 pm. Llegaron los amigos, Gus me saludó con un abrazo y a Mony con un beso de lengua. Se fue con camino a Miramar. Nosotros nos vestimos y fuimos al Dto. Nos bañamos, a cenar y a una discoteca.

 

Ya allí llevamos una charla de lo acontecido en la playa, ella no tuvo mayor problema en decir que estuvo jugueteando con el pie y la pierna del chico y que el beso de lengua recibido fue correspondido. Yo cada vez estaba más cachondo, tal que sentía entre mis piernas el líquido preseminal que destilaba. Llegado al Dto. inmediatamente me tomé una pastilla para dormir, ya que no quería tener sexo con Mony para tenerla bien cachonda. Cuando nos levantamos, desayunamos y le comenté de volver a Playa Escondida, Mony me encaró y me dijo que hasta ahora me había seguido el juego, que sabía que yo le estaba usando, pero que si volvíamos a ir a esa playa, ella se iba a encargar de cogerse a Gus. Si era eso lo que yo quería lo iba a lograr al llevarla a esa playa a esa playa, que luego no había vuelta atrás, que ya, inmediatamente lo pensara y si quería que ocurriera, ella estaba dispuesta a coger con Gus, que le había encantado como hombre, que veía que estaba perfectamente dotado, que su pene era mucho más grande que el mío y que estaba convencida de que él la penetrara y que si quería podía yo estar presente si es que gozaba que mi mujer cogiera con un extraño- Que estaba caliente desde hace días y que yo en plan de hacerla desear, hacía días que no la tocaba, haciendo de esta manera que se recalentara con Gus.

 

Sin pensar le dije vamos a Playa Escondida. Allí llegamos, estaba ya Gus instalado, Mony puso la lona a su lado y sin que yo hiciera nada indicativo, se acostó en el medio de los dos. En un momento estando ella boca arriba, torció su cara hacia mí y me dijo “Gus puso su pene en mi mano” Miré y vi a Gus acostado de costado pegado a Mony. No dudé que se la había puesto en la mano. Advertí que mi mujer movía la mano frenéticamente, estaba masturbándolo en medio de la playa. La cuestión estaba muy caliente. En un momento, sin consultarme, los dos se levantaron, mi mujer se quitó toda la bikini y así desnudos los dos se dirigieron hacia el agua tomados de la mano.

 

Parecían una hermosa parejita. Se salpicaron y besaron apretando sus cuerpos contra el otro y continuaron caminando hacia un extremo de la playa donde no podía yo verlos. Como no me quería perder nada de lo que iba acaeciendo me acerqué un tanto a ellos. Vi que mi mujer tenía una mano entre los dos cuerpos, seguro le estaba acariciando el pene y él tenía una de sus manos apretándole un seno. La segunda mano, me imagino, le debía estar acariciando el coño de Mony, digo le debía, ya que por la posición que yo tenía no podía ver ese lateral. Me volví a mi lugar para no pasar adelante del resto de los bañistas como un fisgón. Luego de un tiempo bastante lardo, supongo una hora volvieron, estando los dos con mucha cara de placer y muy colorados (no por el sol).

 

Gus llamó por el celular a sus amigos, que eran de Miramar y que por ser días de semana trabajaban, para decirles que no lo pasaran a buscar. En ese momento Mony me informó que le había ofrecido que nosotros lo llevaríamos. Así que sin apuro, se fue poniendo la tarde. Ya prácticamente a oscuras buscamos el coche y emprendí la marcha apuntando hacia Miramar, mi esposa me cambió el rumbo y me dijo que lo invitó a Gus a que pasara la noche con nosotros y que al otro día volvíamos a la playa. Se sentaron los dos en el asiento trasero y empezaron con los arrumacos. Yo estaba que volaba de la calentura y pensaba lo que iba a pasar en el Dto., pero no llegaron hasta allí. Como veía como se desarrollaban los sucesos, mi mujer tenía la boca completa con el pene de Gus, mientras manejaba iba mirando por el retrovisor, al que había puesto de manera de ver lo que pasaba en el asiento trasero.

 

Escuchaba los chupones que le hacía Mony al miembro de Gus, por lo que decidí ingresar a Mar del Plata por Av Independencia. Parando el coche a la vera de la ruta cerca del balneario Los Gallegos. Ya estacionado y teniendo la vista en los dos enamorados, vi a Mony totalmente desnuda arrodillarse como perrito en el asiento y como Gus la iba penetrando desde atrás lentamente. Yo estaba asomado sobre el asiento delantero, caliente como pipa- En eso mi mujer da vuelta la cabeza, con la cara hacia mí y me dice “me encanta como me coge, gracias”. allí el coche se comenzó a mover al ritmo del meta y saca. Según, luego a solas me contó mi mujer que tuvo tres orgasmos preciosos (mi señora es multiorgásmica)- Terminada la sesión de sexo, se recompusieron vistiéndose y llegamos a Mar del Plata, yo estaba calentísimo, fui el único que no desagoté mis deseos.

 

Salimos a cenar, volvimos al Dto. y nos ubicamos los tres en la cama matrimonial. Mi mujer me pidió que por el momento no interviniera, que la dejara follar con Gus, que le quería hacer un regalito y vaya que lo hizo, se dejó penetrar por la cola e hizo que le llenara los intestinos de semen. Gus cumplió como correspondía. Ahora sí me permitió ingresar al ruedo, por lo cual intercambiamos posiciones, le hicimos doble penetración, cambiando puestos, una vez yo por delante y el por detrás, luego el por delante y yo por detrás. 69 hasta la muy puta le hizo un bukkake al chico.

 

Se quedó tres días con nosotros, y no fue más por que debía volver a Buenos Aires a trabajar.

 

Con mi mujer, plenamente satisfechos volvimos a la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz, donde residimos

 

Cuando tenemos sexo recordamos lo vivido y lo hacemos de “10”. Como tenemos el número de teléfono de Gus, lo llamaremos prontamente para organizar otro trío HMH.

 

Autor: Fernando y Mony

monicabixera@yahoo.com.ar

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