Relato cornudo: Historias de una pareja.

Quiero contar en su página una experiencia que me pasó hace algunos años.

 Tanto mi mujer como yo tenemos más de 60 años, por tanto esto ocurrió cuando ya teníamos 50 y pico.

 Como todas la mujeres, la mía acude con regularidad a la esteticista, y en este caso concreto la esteticista es amiga de mi esposa de hace muchos años, con lo cual hay mucha confianza, a veces la acompaño y cuando se acuesta en la camilla, desnuda, salgo del gabinete y espero fuera, en la sala de espera, esto, el salirme fuera, a ellas les hace gracia, pues dicen que debería estar acostumbrado a verla desnuda, pero yo a pesar de la edad cuando veo un desnudo femenino sigo animándome y en el caso de mi mujer pues a pesar de los años de edad y de los de matrimonio también. 

 

El día de autos habíamos estado de comida y lógicamente habíamos bebido un poco de vino y después algún cubatita, lo cual me hacía estar animado.

 

Llegamos al gabinete a una hora especial, debido a la amistad que las une suelen hacer eso, quedar a horas que no hay clientela, hace el servicio, tomamos un café u otra cosa y charlamos un rato.

 

Ese día se dio al ritual acostumbrado, llegamos se saludan se cuenta cosas, y al entrar al gabinete para empezar la operación Pepa, la esteticista me ofreció una copa, e hizo un comentario más o menos así : Bueno tú, vergonzoso, te espera fuera ¿ no?

 

Tome la copa y me quedé parado, luego conteste: Pues hoy no.

 

Y entre mi mujer estaba acabando de desvestirse y enseguida note como mi pene reaccionaba levemente. Ellas empezaron el trabajo y mientras trabajaba la parte posterior de las pierna yo contemplaba el culo de mi mujer, luego dio la vuelta y allí estaba su pubis, cubierto de una leve capa de pelo, pues después de mucho insistir hacía algunos meses que se lo depilaba, debo aclarar que Pepa, debido a que era verano llevaba una bata ligera, que según se colocaba dejaba entrever sus encantos, entre una cosa y otra yo estaba cada vez más excitado, ellas entre las puesta de cera y estirones seguían con sus bromas y luego pasaron a embromarme a mí.

 

Ya era hora que entraras.

ES que es muy tímido.

Pues no sé porque.

Mira chica cosas de los hombres.

Pues si es tan tímido tendrás que ser tú la que lo anime.

Que va si en casa se anima enseguida, tengo que frenarlo.

 

Todo esto con risitas y miradas pícaras, al final entre tanto cachondeo y las copas yo me lance y explique que si no entraba era porque al verla sin ropa me producía cierta excitación a lo cual Pepa respondió que era natural y no veía motivo de preocupación, al contrario era muy bonito que con tantos años casados aún me excitara verla y no como otros hombres que con el tiempo se aburren etc. etc. A todo esto llego al pubis le puso la cera y estiró, luego a los labios vaginales y era digno de ver allí estaba Lola ( mi mujer) tendida en la camilla las piernas flexionada y abiertas de par en par, Pepa aplica la cera, estira y Lola de un respingo, repite la operación varias veces para depilar toda la zona y Lola respingando el culo hacia arriba cada vez y a todo esto los labios vaginales que se enrojecen y afloran bien visibles, acabada la operación Pepa toma una crema hidratante y se dispone a masajear la zona recién depilada, de repente al ver todo aquello tan expuesto y apunto me dio un pronto, me acerque y dije algo así como: pobre chochito mío tan irritado, no le pongas crema que yo se lo hidrato (debía ser por las copas) y me acerqué a ella y le pasé la lengua por todos los labios vaginales. Lola me chilló Pero que haces ¿estás loco? A Pepa le dio la risa y dijo Huy que enamorado lo tienes, si queréis os dejo solos. Yo reforcé los lametones, deja que te lo suavice, tonta.

 

Lola se incorporó diciendo, estate quieto. Y quería bajarse de la comilla, Pepa le dijo No seas tonta, aprovecha, a mí nunca me han hecho algo así. Lola seguía intentado zafarse, pero yo chupaba y chupaba y al mismo tiempo me tocaba por encima del pantalón, por fin Pepa pareció rendirse a los lametones y se reclino un poco diciendo bueno un poquito y te paras ¿EH? Yo ni contesté Lola dijo algo así como Pues era verdad que le pone verte en la camilla, hija que suerte, te tendrá bien servida Lola ya no decía nada, solo de vez en cuando bueno un poquito y te paras. Yo estaba a lo mío y no veía nada más, pero de repente me fijo y veo que Pepa no estaba levanto la cabeza y digo ¿Dónde está tu amiga? Me asomé a la puerta de la sala de espera y la vi sentada mirando la tele, volví a la camilla, Lola intentaba levantarse, que vergüenza, eres…, no la deje seguir y la empujé hacia atrás, no para que dirá Pepa, Pepa está mirando la tele, Pero está ahí al lado, para, Ni pensarlo, mira como me he puesto, saqué el pene del pantalón. Bueno pues te aguantas, no vamos a estar aquí… y mi amiga al lado. A todo esto había conseguido tumbarla y seguía con los lametones, al mismo tiempo intentaba llevar su mano a mi pene.

 

De repente se oye: Dios da pan a quien no tiene hambre. Giro un poco la cabeza y en la puerta estaba Pepa con la bata despasada, las bragas y el sujetador a la vista y con síntomas de haber estado sino masturbándose casi. Que tonta eres, Lola al verla intento levantarse de nuevo pero Pepa entró al gabinete, la empujó sobre la camilla y dijo si no quiere ella te pones conmigo, Lola se incorporó de golpe y mirándola fijamente le espetó Pero que dices. Tranquila solo era una broma, mujer, pero no hay que desaprovechar nada en esta vida. Bueno pero no te pases. Pues no dejes perder las cosas buenas. Mientras yo seguía chupando y empecé a meter un dedo en la vagina de Lola, con lo cual ella se relajó un poco, me puse de pie, con el dedo en la vagina con la intención bajarme el pantalón y poner el pene en la boca de Lola, pero con la izquierda me resultaba difícil, de repente noto una mano sobre el cinturón y pensando que era Lola digo Ya era hora que te animaras y oigo la voz de Lola que dice que me anime a que y me fijo y era Pepa que me estaba soltando el cinturón, bajo los pantalones los calzoncillos y cogiendo el pene lo acerca a la boca de Lola diciendo aprovecha tú que puedes. Lola abrió la boca y empezó a chupar, lo hace muy bien, pero le dije para un poco, solo pasa la lengua. Yo empecé a poner dos dedos en su vagina y a introducir mi pene suavemente en su boca, abre la boca y estate quieta, empecé a meter el pene hasta la garganta, le entra mucho y sin arcadas, y en vez de dos tres dedos en la vagina, bueno creo que ya toca llamarlo CHOCHO, Pepa miraba y empezó a tocarse por encima de las bragas, Lola no la veía le hice señal para que se acercase, le baje las bragas y metí un dedo de mi mano izquierda en su chocho, ella pretendió retirarse pero le dije no seas tonta es solo un dedo, al oírlo Lola se sacó el pene de la boca miró y dijo ¿qué haces? Pues no lo ves ayudar a tu amiga, no la vamos a dejar a dos velas, total por meterle unos deditos en el chumino no puedes decir que sea una infidelidad.

 

No parecía muy conforme pero supongo que la excitación y la vorágine del momento pudieron más que otras consideraciones y siguió chupando, volví a insistir que estuviese quieta, metía mi pene en su garganta tres dedos en su chocho y empecé con el segundo en el de Pepa. Pepa suspiraba y empezó a tocarse los pechos, los saco del sostén y se los estiraba y pellizcaba, de repente dijo otro más otro más, metí el tercer dedo y ella seguía otro más al final metí cuatro dedos y empezó a gemís como una loca los otros tres dedos en el chocho de Lola estaban haciendo su efecto y mis embestidas en su garganta también, Lola empezó a arquera el cuerpo fuertemente Pepa se apoyaba en la camilla yo empujaba con las manos y el pene y de repente no pude más me corrí en la boca de Lola mientras ellas hacían lo mismo.

01

Terminado el encuentro nos quedamos un poco confusos. Yo metí el pene en el pantalón, Pepa se subió las bragas y Lola se levantó a limpiarse la boca y el cuello.

 

Nos quedamos raros, Lola se vistió, quedo en que volvería otro día y nos fuimos a casa.

 

Ya no he vuelto a acompañar a mi mujer a la esteticien.

 

Autor: Jest1950

jest1950@yahoo.es

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