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Relato cornudo: El accidente. – Fantasias Cuckold

Relato cornudo: El accidente.

Llevaba en la empresa 15 años, desde que entre con 21 años, mi trabajo dentro de la empresa hacia que cada cierto tiempo me enviasen a un nuevo destino. ¿Por que había aguantado tanto tiempo? DINERO. Cobraba más del doble que cualquiera de mi categoría, y además me pagaban el alquiler del piso.

Llevaba un par de meses en el nuevo destino, cada sábado por la mañana me iba con el coche a un centro comercial de una localidad cercana, para hacer la compra.

Era el segundo sábado de septiembre, la mala suerte hizo que la mañana no fuese buena, a la entrada del parking colisioné con el vehículo que iba delante, que a su vez colisiono con la barra de entrada al parking. Los daños de mi coche ni se apreciaban, y los del vehículo de delante tampoco fueron fuertes, arañazos en el paragolpes trasero y en el capo delantero al golpear con la barra.

Me baje del coche, del vehículo de delante, salió una mujer rubia con un abrigo largo, el empleado del parking se acerco, nos cogió los datos, y entre los tres rellenamos los papeles del accidente. Me fui a aparcar, y subí al centro comercial, pase junto a una terraza de un bar y la mujer rubia me llamo la atención, costo reconocerla pues se había quitado el abrigo, parecía una modelo, con un cuerpo de diosa, un escote que mareaba. Me invito a sentarme, había leído los datos de ella en los papeles del accidente, se llamaba Chiara, y era italiana, tenia 28 años, cumpliría los 29 la semana siguiente, hablamos sobre el accidente, resulto ser muy simpática, nos despedimos. Mientras hacia la compra no podía dejar de pensar en la rubia italiana, esperaba encontrármela en alguna tienda; pero no fue así.

El sábado siguiente volví al centro comercial, me acorde de la rubia al entrar en el parking, aparque y me fui directo a la cafetería donde la había visto el sábado anterior, dio la casualidad que la rubia italiana, estaba allí, fue ella la que me reconoció, y me llamo

–     “Puedo” pedí permiso, al acercarme a su mesa, para sentarme

–     “Si claro, por eso te he llamado” con acento extranjero (como Rafaella Carra).

Vestía una blusa de cuello alto, pero llevaba una minifalda mini que dejaba ver sus muslos, y al estar sentada si se descuidaba se podía ver sus bragas.

–     “Gracias, ha tenido problemas con lo del coche”

–     “No…” y negó con la cabeza, prosiguió “…podemos tutearnos, tú eras José Antonio…”

–     “O.K. y tu Chiara ¿No?”

–     “Si, veo que tienes buena memoria”

–     “Es difícil olvidarse de una mujer como tu” sonrió y pareció sonrojarse ante mi piropo.

Estuvimos hablando un rato, me conto que era de padre italiano y madre española que se había criado a caballo entre los dos países, se había casado con un italiano hacia unos 6 años. Haciendo acto de galantería pague la cuenta de la cafetería, ella quiso pagar su parte pero yo me negué. Nos íbamos a despedir, entonces recordé que era su cumpleaños.

–     “Felicidades, recuerdo que hoy era tu cumpleaños” le dije.

En esta ocasión claramente se sonrojo.

–     “Eres el primero que se ha acordado de mi cumpleaños … sabes no tengo ningún compromiso que te parece si hacemos las compras y comemos en algún restaurante, invito yo por ser mi cumpleaños”

–     “Acepto con la condición que aceptes un regalo mío”

Pensé para mí, un par de polvos es lo que te regalaría, Entramos en un supermercado, mientras hacíamos la compra pensaba que le podía regalar: flores, demasiado evidente; joyas, demasiado ostentoso; un perfume, muy personal. Justamente al salir había una librería y en el escaparate había un libro Sofía Loren. Recetas y recuerdos, que estaban promocionando. Entre, lo compre y se lo regale.

Después fuimos al parking dejamos las compras en los respectivos coches y fuimos a un restaurante. Mientras comíamos me contó anécdotas graciosas de cosas que le habían pasado, siendo modelo.

–     “¿Tienes algo que hacer esta noche?”

Pensé: aunque lo tuviera, lo anularía,

–     “¡No!” conteste

–     “Es que esta noche se hace un pase de modelos, en el que yo intervengo, es de carácter benéfico, ¿Vendrás?”

–     “A una mujer como tu es imposible negarle nada” una nueva frase para conquistarla, tenía que conseguir aquella mujer, tal como se sucedían las cosas no seria difícil.

Ella sonrió, saco un lapicero y un papel, escribió la dirección.

–     “Dime tu teléfono por si anulasen el acto…” se lo di “…gracias, por aceptar y por estar conmigo” me dio un beso en la mejilla y se marcho.

Me quede desconcertado, creí tenerla en el bote, pero se me había escapado, aunque tenía una segunda oportunidad, por la noche.

Aquella noche fui al desfile de modas, pague la entrada y me situé en tercera fila, comenzó el desfile, mujeres jóvenes y no tan jóvenes desfilando, enseñando vestidos y trajes. Chiara me vio y me obsequio con un guiño. Cambiaron varias veces de modelo de vestido, y para finalizar un pase de lencería, la verdad que al ver a las modelos me dio un calentón, sentí como mi polla se ponía dura; pero al ver salir a Chiara, con un conjunto rojo, casi trasparente, me puse cardiaco, si la polla estaba antes dura, se endureció mas, parecía se me iba a salir del pantalón, se paro delante mío y me lanzo un beso, supuse que era parte de la coreografía. Termino el desfile, no sabia que hacer, salió Chiara, se había puesto una bata, se me acerco.

–     “Te ha gustado”

–       “¿El qué? …, si muy bien”

–     “¿En que estabas pensando?” al decir esto abrió un poco la bata dejando ver parte de la lencería con la que había desfilado.

–     “En el desfile, en el desfile…” instintivamente me lamí los labios.

–     “No me puedo quedar, he quedado con los compañeros, te llamo un día de estos y quedamos”.

Me dio un beso en los labios, fue un pico, un roce pero en mi estado de excitación fue un detonante. La vi marcharse y yo me quede con el calentón.

Durante el resto de la semana pensé en ella, me tenía totalmente desconcertado, sus palabras, sus gestos, todo en ella me indicaba que quería plan, pero no había sucedido nada, estaba jugando conmigo. El sábado pensé en ir al centro comercial para encontrarme con ella, pero para pillar otro calentón, mejor me quedaba en casa; pero al mediodía sonó el móvil, lo cogí y era ella, Chiara.

–     “Estoy en el centro comercial, esperaba verte por aquí”

–     “He estado ocupado”

–     “Te iba a pedir un favor, pero si estas ocupado…”

Nuevamente esa sensación, se estaba insinuando.

–     “Ya he terminado lo que estaba haciendo …” dije rápidamente

–     “Ven, que el coche no me arranca”

Salí de casa corriendo, y fui al centro comercial, me estaba esperando. Realmente el coche no arrancaba, pasamos la compra a mi coche y llamamos a la grúa, cuando esta llego, se llevo el coche y nos fuimos a comer al restaurante, después la lleve a su casa, esperaba que me invitase a entrar pero no, una vez mas me dejaba con las ganas.

–     “Tienes algo que hacer esta noche”

–     “¿Otro pase de ropa interior?” pregunte mecánicamente

–     “¿No te gusto…?” dijo sonriendo, iba a contestar pero ella prosiguió, “… tengo dos entradas para ir al teatro, pero no tengo coche, y la verdad ir en taxi como que no”.

–     “Vale, ¿A qué hora paso a buscarte?”

–     “Temprano, a eso de las 8, pues iremos a cenar antes”

Nuevamente al despedirse me dio un corto beso en los labios.

Aquella mujer me estaba volviendo loco, el sentirla cerca de mi me excitaba. Aquella noche iba dispuesto a no dejarla escapar. Fui a buscarla a su casa, y fuimos a cenar, después al teatro. Al terminar la obra.

–     “Es temprano, vamos a tomar unas copas” dijo.

Nuevamente se me escapaba, pero era superior a mí.

–     “Vale vamos”

Fuimos a un bar de copas, que tenia una pequeña pista de baile, tomamos un par de copas y Chiara salió a la pista de baile, estaba ella sola y nos deleito con un baile mas que excitante, poco después nos marchamos, la lleve a su casa, la deje en la puerta, le di un beso en la mejilla y me iba a ir.

–     “Ya te vas, no quieres ver un nuevo pase de modelos … privado”

–     “¿De lencería?” pregunte con sarcasmo

–     “Con y sin lencería, como tú quieras”

Abrió la puerta y yo la seguí, me condujo hasta su habitación y allí me hizo sentarme en la cama, y con movimientos sexys se fue desnudando hasta quedar totalmente desnuda, era un cuerpo de modelo, con las tetas algo grandes, pezones grandes, al igual que la aureola de los mismos. Se arrodillo frente a mí, me desabrocho el pantalón.

–     “Pensaras que soy una mujer fácil”

Me había sacado la polla y la tenía entre sus manos.

–     “No eres fácil, eres la primera mujer que después de verla en ropa interior, he tardado una semana en verla desnuda y …”

No me dejo terminar, comenzó a chuparme la polla, como la chupaba, se la metió toda completa, ni tan siquiera dio una arcada, eso denotaba practica. Se dejo caer en la cama, abriéndose de piernas flexionándolas, mire su coño, el vello púbico lo tenía casi depilado por completo, encima del monte de Venus, con el vello formaba un corazón.

–     “¿Te gusta?” pregunto como si leyera mi pensamiento.

Por respuesta lo acaricie, ella gimió, con el dedo bordee el corazón, al llegar a la punta de abajo, seguí hacia abajo llegando a su clítoris, lo acaricie rodeándolo, se acariciaba los pechos con una mano y con la otra se metía un dedo en la boca. Acaricie su rajita para introducirle un dedo, estaba muy lubricada, me puse a su lado derecho, con el pulgar de mi mano derecha estimulaba su clítoris, y con el dedo índice y corazón de la misma mano se lo introducía por su vagina; con los dedos de mi mano izquierda pellizque su pezón derecho, mientras que el izquierdo lo chupe con la boca, y mordisquee con los dientes, se pusieron mucho más duros, ella estiro su mano derecha y me cogió la polla, acariciándola. Gemía, y me dijo me estoy corriendo, métemela, me metí entre las piernas, puse mi polla en su entrada de la vagina, y empuje, me agarre a sus pechos fuertemente, y mordisquee sus pezones, entrelazo las piernas en mi espalda y apretó, haciendo que la penetrase más profundamente, gritaba, gemía, jadeaba.

–     “Más fuerte, quiero sentirte, mas fuerte, estoy llegando”

Y llego, se relajo, pero yo no estaba dispuesto a parar, hice que la pierna izquierda la subiera sobre mi hombro derecho, haciendo que las piernas quedasen muy abiertas, me había girado un poco, la penetración no era frontal, más bien lateral, mis huevos rozaban con su pierna derecha al recorrerla. Nuevamente jadeaba de placer, la excitación era mayúscula, hice que girara, se pusiera boca abajo, puse la polla en la entrada de su vagina, la cogí por la cadera y la atraje hacia mí. Lentamente mi polla fue entrando recorriendo su vagina, ella misma al subir su culo hizo que la penetración fuera rápida y dura, soltó un grito no de dolor sino de placer.

–     “Más fuerte, más rápido estoy a punto de llegar nuevamente”.

Le introduje el dedo pulgar en su ano, fue el detonante que hizo que se corriera, y poco después me corrí yo, una buena cantidad de leche calentita, en su vagina.

Nos quedamos dormidos yo encima de ella, ni me entre cuando mi polla salió de su vagina. Al despertarme ella seguía durmiendo, había amanecido, me vestí y me fui sin despertarla.

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