Un antiguo amigo de la Universidad. Parte 1 de 2.

Soy casada desde hace 5 años y la verdad es que mi vida sexual es de lo mejor, estoy casada por segunda vez y la diferencia entre mi primer y mi segundo marido son enormes y lo puedo decir en varios sentidos, desde el punto de vista económico hasta el sexual, es más, hasta en el tamaño de las vergas de ambos.

La verdad es que con mi actual pareja me he vuelto un verdadera puta, pero también me he puesto a pensar que tal vez desperdicie el tiempo, me casé joven y virgen y mi primer marido nunca pudo hacerme sentir un orgasmo, después conocí a mi esposo actual y todo cambió, así que realmente no sabía si mi marido actual era la diferencia o el pasado era demasiado malo, seguro era una combinación de ambas cosas, pero yo me moría de ganas por comprobar que tanto podía sentir con otro hombre y que se sentía ser cogida por otra verga.

Siempre he tenido suerte para atraer miradas, me encanta enseñar mis nalgas y mis tetas, mi marido sabe esto y no tiene problemas en que su mujer le guste enseñar, el problema es que a mi me gusta demasiado.

No platicaré como empezó todo esto, solo me limitaré a platicar algunas historias, sin relación cronológica espero que sean de su agrado

En cierta ocasión que mi esposo estaba de viaje, salí de compras al supermercado, de repente me llamaron por mi nombre, voltee y me di cuenta que era un ex compañero de la carrera, lo salude con mucho gusto, porque la verdad soy muy sociable y platicadora,

Resulta que este chico fue siempre muy mujeriego y hasta pasado, no me caía muy bien porque constantemente hacia referencia al sexo, era vulgar, muy patán y para nada caballero.

A pesar de no ser guapo tenía cierta suerte con la mujeres, tal vez sería por su autoconfianza o porque no tenía problemas para buscar algo con una y sino se podía pues buscar otra sin problemas, al final alguna habría de caer.

Yo siempre he estado de muy buen ver y siempre he estado muy contenta con mi cuerpo, solo que en mis años de carrera a pesar de vestirme sexy era bastante puritana, así que en este entorno la relación con el compañero en cuestión no tenía buenas posibilidades.

Durante el tiempo de carrera, este muchacho siempre quiso algo conmigo, aunque como veía que no le hacia mucho caso, no se esforzaba mucho, yo sabía perfectamente que lo único que quería era llevarme a la cama, él sabía que conmigo era difícil así que no pasaba de hacerme comentarios subidos de tono y comerme con los ojos

Volviendo al día que nos reencontramos; al avanzar la platica me comentó que era soltero que nunca se había casado, así que rápidamente me di cuenta que básicamente no había cambiado mucho.

Sus miradas eran las mismas aunque sus comentarios se habían refinado, era mas maduro y sus palabras no eran vulgares, platicamos de cosas muy triviales y la conversación se torno amena; la conté que estaba casada y que mi marido estaba de viaje, al poco rato me pidió mi teléfono para estar en contacto y sin problema se lo di, me despedí de él sin quedar en nada en específico

Regrese a mi casa, era viernes a mediodía, hablé con mi marido por teléfono y me quede pensando que realmente me hubiera gustado que estuviera conmigo y me diera una buena cogida, los fines de semana siempre son especiales para mi, no se porque pero me pongo bastante caliente.

Ya como ala 6 de la tarde, sonó mi celular, contesté y para mi sorpresa era mi compañero de la escuela, me decía que se había quedado pensando que era fin de semana y si mi marido estaba de viaje pues sería una tristeza que me quedara aburrida en casa.

Evidentemente mi primer reacción fue decir que no, él no insistió y continuo la platica, insisto en que había refinado su comportamiento, poco a poco nos metimos mas en la platica y realmente me sentía bien con su conversación; la verdad es que si me gusta bastante salir y quedarme en casa no me hacía muy feliz, me siguió insistiendo y con el pretexto de que teníamos que ponernos al día, al final terminó convenciéndome

Me pidió mi dirección para pasar por mi, yo me negué, creí que era lo mejor vernos en el lugar, así yo llevaría mi carro y podía irme cuando quisiera, además ningún vecino podía darse cuenta que alguien pasaba por mi, así que quedamos de vernos en un bar, al colgar solo me dijo:

–          Ponte una minifalda y un blusa escotada, Bye

No supe que decir y solo alcance a decir: Bye

Esas últimas palabras de desconcertaron, pero me hicieron sentir mariposas en el estomago, creo que hasta me mojé un poco, mi marido es muy dominante en la cama y a mi me encanta que él made que se mi macho y yo su puta

Empecé a dudar, primero en ir o no ir, al final podía solo no asistir y no habría problema, luego en caso de ir, el otro tema por resolver era el vestuario, si le hacia caso era mandar una señal o solo era algo sin importancia; o de lo contrario que señal daría si no llevara lo que me pidió.

Después de varios minutos me arme de valor y decidí ir, en tema del atuendo opte por un justo medio y ver que pasaba; me decidí por la minifalda pero dejé el escote, eso sí escogí la minifalda mas corta que tenía, justo tenía que tener mucho cuidado porque en cualquier descuido se me podían ver mis nalgas; por supuesto tome un tanga y unos tacones muy altos; la blusa por su parte era entallada pero sin escote

Me vi en el espejo y me gusté bastante, aunque he de confesar que me hubiera gustado más el llevar un buen escote, pero sinceramente no quería dar la impresión equivocada, o a decir verdad no sabía bien que quería, creo que quería divertirme un rato, sentirme adulada pero no serle infiel a mi marido.

Llegue al bar y ya me estaba esperando, no me hizo de entrada muchos comentarios sobre mi aspecto, ni me reclamó por el escote, ni me alabó la minifalda, he de decir que eso me desilusiono un poco.

Pedimos de tomar y comenzamos nuevamente a charlar, entre las copas y la plática poco a poco se acercaba más a mí, no perdía oportunidad de tocar mis piernas o abrazar mi cintura, con el pretexto de la música se acercaba a mi oído y me tomaba la cintura.

Al poco tiempo ya me tocaba descaradamente las piernas y los piropos subían de tono, de repente llegó un amigo suyo, y nos levantamos a saludarlo:

Después de saludarse le dice sin ningún reparo a su amigo:

–          Wey te presento a mi vieja, apoco no está bien buena

Enseguida me tomó de la mano y me hizo dar una vuelta, yo sabía que su amigo aprovecharía la vuelta para verme las nalgas, nuevamente me sorprendí tanto que no supe que hacer solo sonreí y di la vuelta.

Mientras ellos platicaban me tomo de la cintura, ellos platicaban y yo ahí, no me hacia participe de la conversación pero no me soltaba, ahí me tenia como alguien de su propiedad, no podía hablar y solo se limitaba a demostrar que yo era su vieja; no debía de gustarme eso pero la verdad me encantaba.

Al despedirse de su amigo quise protestar, pero la verdad es que mi protesta fue tan débil que más que reclamo parecía suplica:

–          Por qué hiciste eso? Alcance a decir

–          Hacer qué?

–          Presentarme como tu novia?

–          No te presente como mi novia, te presenté como mi vieja; no creo que sea para tanto, no crees?

Y así sin más cambió la conversación y yo no puede, no supe o no quise regresar al tema y decirle que no me había gustado eso o mostrarle alguna indignación

Nos sentamos nuevamente y ya sin reparo paso su brazo sobre mi hombro, además de acariciar mis piernas con la otra mano, yo de repente le quitaba la mano de mis piernas pero él volvía a lo mismo sistemáticamente.

Los piropos subían de tono y yo seguía sin saber que hacer, solo sonreía tímidamente, me empezada a decir cosas como “estas mas buena que en la carrera” “sigues teniendo unas nalgotas deliciosas” “que bonitas piernas, a que horas abren?”

De repente me sacó a bailar y yo acepté, me encanta bailar pero sobre todo me encanta mover las nalgas; sin querer, de repente me doy cuenta que ya le estaba moviendo descaradamente las caderas, la daba la espalda y él aprovechaba para pegar su bulto contra mis nalgas, sentí un buen tamaño y me encantó.

Después de bailar un rato, me regresa a la mesa, yo me decepcioné  un poco porque que quería seguir bailando, más porque cada vez se me acercaba mas, sentí su boca muy cerca de la mía y solo me retiré un poco, pero no hizo mas esfuerzos por besarme, poco a poco me estaba metiendo en problemas.

Ya en la mesa me dice:

–          Estoy molesto contigo

–          Por qué? Pregunte

–          Porque no me hiciste caso, te pedí escote y no lo trajiste

–          Pero traje minifalda, aparte creí que no lo habías notado

–          Claro que lo note, no me gusta que me desobedezcan

–          Desobedecer?? Y por que habría yo de hacerte caso; replique con las fuerzas que todavía me quedaban

–          Porque te mueres de ganas porque te coja y te haga gritar de placer

Nuevamente me sacó de control, no esperaba tales palabras tan fuertes, no supe que decir, sola alcancé a decir tímidamente

Eso crees? No tienes la menor idea de cómo soy ni lo que me gusta

No pude decir nada más, tampoco me ofendí, ni mucho menos me fui, solo me quedé ahí sin saber que hacer.

Me pidió otra bebida, cambio un poco el tema y al poco rato volvió a carga

–          De verdad no quieres que te coja?

–          No

–          OK, te propongo algo: precisamente te compré una blusa, porque no te la pones? Si es que estás tan segura, no deberías de tener problema en usarla no crees?

La verdad es que sus palabras y propuesta no tenían lógica, sólo que en ese momento eso no me interesó.

–          Si eso te hace feliz, esta bien, me la pongo y ya.

Debajo de la mesa tenía una bolsa, sacó la blusa y me a dio en la mano

–          Ve al baño y póntela, además te quitas el sostén

Otra vez ese tomo que me encanta; nuevamente no supe que decir tomé la prenda y me fui al baño

La blusa era de tirantes y súper escotada, un poco transparente, con ella y con la minifalda segura iba a parecer una verdadera puta; me calenté; me quite el sostén y me toqué un poco mi tetas, estaba muy cachonda

Me puse la blusa y mis pezones evidenciaban mi condición, me armé de valor y salí; era de suponerse que al salir, los hombres me devoraban con los ojos; la sensación fue de miedo y placer, me sentía confundida y excitada

–          Contento??

–          Contento no, pero ya está mejor

El muy cabron no tenía llene, y yo seguía ahí, sin irme, darle una cachetada o al menos protestar

–          Báilame

–          Ok vamos a bailar

–          No báilame, yo aquí me quedo sentado

Instintivamente, solo me levante y comencé a moverme, poco a poco fui mas atrevida, el poco rato ya estaba hecha una puta la falda se me subía, la blusa se bajaba; restregaba mi culo sobre su verga, todos me volteaban a ver y a mi no me importaba

La canción terminó y yo recuperé un poco la cordura

–          Ya me voy, es muy tarde

–          Si te vas no vas a tener verga

Nuevamente sin saber que decir, tome mi bolsa y me alejé, él no hizo ningún esfuerzo por detenerme.

Avance a la puerta; dudé, me enojé y regresé con el pretexto de decirle sus verdades

–          Eres un cabrón, que te crees?

Se levanta, me toma de la cintura, me voltea y me empuja hacia abajo, me restriega su verga en mi culo y a mi encanta, instintivamente comienzo a mover el culo y no vuelvo a decir palabra.

–          Pídeme que te coja¡

–          Cojeme

–          No te escuché

–          Cojeme¡

–          No te escucho puta¡

–          Cojeme cabron¡¡¡

–          Perdón?

–          Cojeme por favor¡ dije sumisamente

–          Así me gusta puta

Me saca del bar, me lleva a su carro; al subirnos inmediatamente se saca la verga, me considero una excelente mamadora y quería dejarlo muy claro, evidentemente sabía que el muy cabrón quería eso y no dude en hacer mi trabajo

Me llevó a un motel, el muy cabrón quería hacerme sentir mas puta, lo logró y me encantó; en todo el camino no le dejé de mamar la verga, estaba en el cielo, mientras se la mamaba, me levantaba la falda y me nalgueaba esporádicamente, la sensación era increíble¡¡

Luego saque mi tetas, era fácil luego del cambio de blusa y la perdida del sostén, me ponía su verga en mi tetas y se sentía riquísimo, me gustaba sobre toda la idea de pensar que después de varios años le estaba cumpliendo su gusto de tenerme así, entregada y sometida, luego me daba mucho morbo el tener otra verga en mi boca, sin querer empecé a gemir y a masturbarme mientras se la mamaba; al poco tiempo terminé

Ya en el hotel, me puso en cuatro patas, y comenzó a cogerme sin más preámbulos

–          Te gusta puta?

–          Me encanta mi rey

–          Te gusta mi verga?

–          Me encanta, la tienes deliciosa¡

–          Vas a ser mi puta?

–          Si papi, cada vez que quieras tener una puta aquí estaré moviente la nalgas

Me encantaba que me hablara así, no dejamos de decir vulgaridades todo el tiempo

–          Así te coje tu marido?

–          No mi rey, tu me lo haces mas rico

–          Y la verga quien la tiene más grande?

–          Tu papacito

La verdad e que era mentira mi marido la tenía más rica y me cogía igual de bien pero el momento era delicioso

Así estuvimos varias horas no se cuantos orgasmos tuve, me cogio a placer, me hizo gritar. Me dominó, me nalgueo, termino en mi boca, provee su semen, me gustó  y quede en el cielo.

Al final me regreso a mi carro toda cogida, se quedó con mis calzones y mi sostén, yo regrese a casa como pude, nerviosa pero sobre todo muy contenta, era una perra y me encantaba.

Pf favor mándenme sus comentarios, si les soy sincera me tuve que masturbar después de escribir esto

 

Autora: daniela1816

Abogada, casada e insatisfecha. Partes 3 y 4 de 4.

Claudia se levantó emocionada, excitada y contenta. La noche terminó como le habían ordenado, le contó a su marido el primer encuentro conmigo mientras le pajeaba lentamente, el cornudo de Juan al escuchar el morboso relato se corrió como un quinceañero en las manos de su mujercita. Después Claudia se froto contra su polla y llena de leche de cornudo le agarró del pelo, frotó su coño húmedo contra la cara del cabrón de su marido, mientras le decía…

– Ándate acostumbrando a este cornudo, joder que perra me pone ese macho y mas viéndote tan sumiso y arrastrado, saca bien la lengua y métela en mi culo cornudito mío que mañana me la van a clavar por todos lados.

Claudia sabiéndose superior y poseedora de la llave para su nueva vida empezó a follar la cara del cornudo, con unos movimientos pélvicos que casi impedían a su marido respirar, de repente separó su coño de la cara del cornudo y le preguntó

– Quieres que me use Oscar? Continuar leyendo “Abogada, casada e insatisfecha. Partes 3 y 4 de 4.”

Abogada, casada e insatisfecha. Partes 1 y 2 de 4.

Todos sabemos que encontrar a alguien mediante un chat es además de complicado, una búsqueda parecida a la del grial. La mayoría de mujeres buscan una charla, exponer sus fantasías y desatar sus instintos de forma figurada. Cosa que no critico, al contrario me parece una buena forma de evadirse.

Pero hace cosa de seis meses uno de mis contactos, Laura, me dijo que tenía una amiga casada que quería conocerme.

Laura era una mujer de 32 años casada con un tipo gris que no sabía satisfacerla, pero esta es otra historia, hoy os contaré como ella me puso en contacto con Claudia.

Sorprendido, le pregunté cual era el motivo y ella me confesó que nuestras sesiones le ponían tan caliente y fuera de sí, que una mañana que estaba zorreando a Laura mediante wassap, irremediablemente tuvo que levantarse el vestido, bajarse las bragas hasta las rodillas y frotarse el coño con ímpetu, la verdad es que la mañana había empezado calentita, primero estuve decidiendo que ropa se pondría para ir a trabajar, decidí mediante varias fotos que me mandó en el baño mientras su marido desayunaba, luego le indiqué que en el camino al trabajo dejara que la sobaran en el metro y restregara su culo contra algún paquete obrero. Continuar leyendo “Abogada, casada e insatisfecha. Partes 1 y 2 de 4.”

Mi odioso y viejo vecino se folla a mi esposa. Parte 5.

Para una mejor comprensión de la historia, sugiero a los lectores la lectura de las partes anteriores.

Aquel sábado estaba sentado en el sofá de mi casa intentando leer la prensa pero no podía concentrarme, Alba definitivamente había cambiado, Oscar la estaba emputeciendo día a día. Mi esposa se entregaba a él cuando mi odioso vecino se lo exigía, también follaba con Miguel Angel, el antiguo rival en el trabajo de mi mujer, eso sí, previo pago de dinero a Oscar que definitivamente se había convertido en el chulo de mi esposa.

Pero lo peor de todo era la actitud de Alba hacia mí, no me dejaba que la tocase, según ella era propiedad de Oscar y era mi degenerado vecino quien ordenaba cuando o con quien mi esposa se acostaba. Alba me comentaba sus aventuras sexuales con Oscar y Miguel Angel. Hubo ocasiones en que los dos follaron a mi esposa pero no me dejaban verlo, se encerraban en nuestro dormitorio y yo simplemente podía escuchar detrás de la puerta los gemidos y jadeos de Alba, así como las lindezas que me dedicaban sus dos amantes.

Continuar leyendo “Mi odioso y viejo vecino se folla a mi esposa. Parte 5.”

Relato cornudo: Mi odioso y viejo vecino se folla a mi esposa. Parte 3 y 4.

Tras las mutuas revelaciones que nos hicimos mi esposa Alba y yo, nuestra vida sexual cambió totalmente, cuando follábamos fantaseábamos con Oscar, el degenerado y odioso vecino, en su fantasía Alba deseaba que Oscar la follase con su tremendo miembro, que la tratase como a una verdadera puta, zorra y perra, y yo con que Oscar me hiciese un gran cornudo follándose a mi querida mujercita. Llegó a convertirse en una obsesión.

El martes de la semana pasada, aprovechando que mi esposa estaba trabajando, subí al apartamento de Oscar. Le comenté la transformación que había sufrido mi mujer, sus sorprendentes revelaciones, e incluso Oscar tuvo ocasión de escuchar una grabación de mi mujer y mía follando, en la cual, Alba entre gemidos y jadeos pedía que mi degenerado y vicioso vecino se la follase.

Oscar se frotaba las manos y preso de una gran excitación me dijo: Continuar leyendo “Relato cornudo: Mi odioso y viejo vecino se folla a mi esposa. Parte 3 y 4.”

Relato cornudo: Mi odioso y viejo vecino se folla a mi esposa. Parte 1 Y 2.

Me llamo Alfredo y estoy casado desde hace ocho años con Alba. Mi esposa tiene 42 años, mide sobre 1.65, castaña, talla 95 y delgada pues acude dos veces por semana al gimnasio.

Vivimos en una urbanización a las afueras de la ciudad, en un apartamento con terraza y como en casi todas comunidades de propietarios hay algún vecino problemático. En nuestro caso ese vecino se llama Oscar.

Oscar tendrá entre 55 y 60 años, barrigón y de escasa estatura. Mis vecinos dicen de él que es un viejo verde que aprovechándose de la estrechez del ascensor roza a nuestras esposas, incluso Alba me ha llegado a contar que le ha rozado el culo pero justo en ese momento llegó a nuestro rellano y escapó de él.

A Oscar no se le conoce ningún trabajo, pero lo peor de él es que crea una sensación de temor e incluso miedo.

Hace unos meses siendo yo administrador tuve que acudir a su apartamento, que es el ático que se encuentra justo encima del nuestro, por un problema en la antena de la televisión. Llamé a su puerta y el vecino me abrió.

-Hola dije, Continuar leyendo “Relato cornudo: Mi odioso y viejo vecino se folla a mi esposa. Parte 1 Y 2.”

Relato cuckold: El club del cornudo.

Quiero ver a mi novia follando con otros hombres, así que decidimos ir a un club especializado en estas cosas. Pago para que la follen a su gusto, y yo puedo verlo todo cómodamente.              

Me llamo Edu, y voy a contaros mi historia. Mi novia se llama Ana. Es una morena de pelo rizado preciosa. Tiene una piel suave, ojos marrones muy oscuros, y unos impresionantes pechos talla 95. Es delgadita, y con unas curvas muy pronunciadas, y unas caderas anchitas, que le hace un perfecto culo respingón.

Tenemos 26 años, y ambos somos la primera y la única pareja del otro. Llevamos juntos ya muchísimo tiempo, cerca de 13 años. Empezamos a salir cuando éramos niños. Nunca nos habíamos besado con otra persona antes, y nos iniciamos en todo el tema sexual juntos. Estamos hechos el uno para el otro, y queremos pasar la vida juntos. Estamos comprometidos y nos casaremos en verano, dentro de un par de meses. Ella ya lleva su anillo de compromiso, y está preciosa con él.

Continuar leyendo “Relato cuckold: El club del cornudo.”

Relato cornudo: Amigos del servicio militar

Fran era un compañero de los tiempos de la mili. Nos conocimos en Málaga hace más de 8 años. Pasamos la mili de garita en garita y cuando teníamos un hueco nos íbamos a la cantina a relajarnos y echarnos unas risas con los compañeros. La verdad es que fueron 9 meses que pasaron volando. Hicimos mucha amistad y nunca perdimos el contacto, bien por carta o por teléfono.

Lo que nunca le perdonaré es que no bajase a Madrid para mi boda. Aunque me comentó que no andaba bien de pasta intenté convencerle y no hubo manera. La impresión que me dio fue que no le iban muy bien las cosas.

 

Continuar leyendo “Relato cornudo: Amigos del servicio militar”

Relato cornudo: Noche de sumisión en la disco.

Era un domingo al mediodía, yo estaba en una comida familiar como de costumbre, y tú me llamaste. Cogí el teléfono “Hola nena, qué tal?”. Estabas en tu apartamento en la costa y la noche anterior me dijiste que saldrías de fiesta a esa discoteca al lado de tu apartamento con tus amigas. Tu voz sonaba extraña, triste y rota. “Qué te pasa?” y me lo contaste.

Esa noche fuiste con unas amigas a la discoteca, como de costumbre quedasteis en casa de una de ellas y bebisteis unas copas tranquilamente. Tú me enviaste unas fotos de cómo ibas vestida, un top transparente de encaje de color carne con unos sostenes negros que se veían perfectamente, y una falda corta y ajustada de color negro. Debajo llevabas unas braguitas tanga de color negro y de encaje y unos tacones impresionantes de color negro. El plan era el de siempre, tomar algo en casa y después de unas 3 o 4 copas ir a la discoteca. Estabais tú y dos amigas tuyas, y para animar un poco la fiesta invitasteis a unos amigos de la zona, al llegar ellos os disteis cuenta que no los conocíais todos, uno de ellos era un habitual pero había tres que no los habíais visto nunca. Uno era de aquí y los otros dos eran franceses. No pasaba nada ya que era normal, siempre hay alguien que no conoces.

Continuar leyendo “Relato cornudo: Noche de sumisión en la disco.”

Relato cornudo: Primera vez, delante de mí.

Hola, me llamo Andrés y quería compartir con vosotros la primera vez que mi mujer se folló a otro delante de mí.

Somos una pareja normal en todos los sentidos, yo tengo 40 años y soy de estatura media y peso 82 kilos, entradito en carnes pero no gordo, mi mujer se llama Ana y tiene 37 años, estatura media y entradita en carnes, no está gorda pero tiene donde agarrarse y como…tiene de pecho una 110 natural y un culo de los que quita el hipo. Todo empezó en el apartamento que tenemos en la costa Alicante, es un dúplex con un solárium arriba en la terraza que es lo mejor de la casa, es un piso pequeño pero con encanto. Continuar leyendo “Relato cornudo: Primera vez, delante de mí.”