Relato cornudo: Vacaciones… 2

Tras mi aventura (y polvo) con Adrián no volví a saber de él. Sabía que se marchó, pero ni me llamó ni me escribió ni nada. Pasó así una semana en la que no pasó nada extraño, bajaba cada día a la playa, pero sin ocurrir nada como lo de Adrián.

El viernes de mi segunda semana allí (me marchaba ese domingo) mientras comíamos en el jardín (recuerdo que yo estaba en el chalet de mis abuelos con ellos) de repente sonó el timbre de la casa. Yo misma abrí la puerta…

–         ¡Ana! – grité.

–         ¡Elena!

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Relato cornudo: Vacaciones… 1

Me llamo Elena y tengo 20 años. Esto que os contaré sucedió el verano pasado, cuando tenía 19 años. Soy una chica de pelo castaño, liso y muy largo (me llega por el culete), mido 1.63, ojos verdosos y blanquita de piel. De cuerpo, me defino como una chica que ni esta gordita ni delgada. No os voy a engañar, no soy un palillo. Tengo una 95-100 de pecho (según el fabricante) y un buen culo donde agarrar.

Corría el verano de 2012 cuando decidí bajarme con mis abuelos al chalet que tienen en la playa unos cuantos días para desconectar un poco. En mi ciudad dejaría a mi chico, pero le es imposible disfrutar de las vacaciones conmigo debido al trabajo. A él no le importo que me bajara, es más, me invito a ello y a disfrutar de unos días de tranquilidad. Con esta decisión tomada, me baje unos días.

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Relato cornudo: Todo queda en casa 2.

Sigo contando la historia de mi amigo Manuel, para aclarar si su mujer le pone cuernos o no.

Como quería saber lo que pasaba prepare un plan, diciéndole a Lucia que el fin de semana estaría fuera desde el viernes por la mañana, hasta el domingo por la tarde que volviese de una convención de trabajo. Para eso alquile una habitación en un hotel cercano a nuestra urbanización y así estar cerca de nuestra casa.

Ella me dijo que fuera tranquilo pues no estaría sola y aburrida, ya que con las tareas de la casa y cuidar de mi tío, ya estaría bastante entretenida. Pero no sabía ella que era eso precisamente lo que me preocupaba, que estuviera cerca de mi tío Lorenzo.

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Relato cornudo: Todo queda en casa 1.

Esta es la historia, de como por portarte bien con la familia y jugar a cuernos, te los pueden poner de verdad.

En este relato voy a contar la historia de Manuel, un compañero de trabajo que tras mucho tiempo juntos compartiendo la misma oficina, se ha convertido en un amigo intimo con quien comparto las alegrías y las penas, lo mismo que hace el conmigo. Manuel es un hombre alto y bien parecido de 37 años, que lleva casado con Lucia su mujer ocho años ya, tiempo en el que han disfrutado de la vida en común, sin haber tenido hijos todavía, por lo que les permitía llevar una vida intima en cuanto al sexo, bastante buena.

Como decía nos hemos llegado a entender tan bien, que incluso en fiestas o comidas de empresa, cuando habíamos bebido varias copas, nos contábamos las intimidades de alcoba con nuestras mujeres, los detalles que mas nos gustaban de sus cuerpos, incluso como había sido el polvo de la noche anterior con nuestra mujer.

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Relato cornudo: El elegido.

¿Qué hacer si tu marido te pide ser un cornudo? Esto fue lo que hice yo.          

Hola, mi nombre es Patricia. Tengo 33 años, castaña, 1’68, ni gorda ni delgada, y con unos bonitos pechos. Estoy casada desde hace casi 5 años con Ramón. Nuestra vida sexual es bastante satisfactoria, pero cada vez que caemos en la rutina buscamos cosas nuevas que nos seduzcan y nos den morbo. Hemos pasado por los disfraces, hacerlo al aire libre, encontrarnos en una discoteca como dos desconocidos,… La última propuesta de Ramón me sorprendió. Quería ser un cornudo, quería verme hacerlo con un desconocido. Quería poner un anuncio, seleccionar candidatos y que yo disfrutara del encuentro mientras el miraba. La idea me sedujo, por supuesto, no puedo negarlo, pero no quise admitirlo delante de él. Me hice la ofendida, no por hacerlo sufrir o sentirse culpable, sino más bien por lo contrario. Quería que estuviese completamente seguro de que era eso lo que tanto deseaba. El tiempo paso, pero de vez en cuando mientras lo hacíamos, sacaba el tema de conversación, intentando ver mis reacciones. Yo veía que no se iba a echar atrás, así que cada vez iba abriendo la puerta a que eso ocurriera. Le iba proponiendo condiciones.

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Relato cornudo: Au pair en alemania.

Va a ser difícil contarlo. Ha pasado ya bastante tiempo, a lo mejor lo tenía que haberlo hecho antes, ahora al acordarme se mezclan con mi imaginación y con lo que recuerdo de ella sus palabras, su forma de contarlo. Además, creo que ella me contó solo lo que la interesó y seguramente hubo más, mucho más de lo que confesó.

Verás, más o menos cuando tenía 22 años se fue de au pair a Alemania. Quería perfeccionar su alemán, viajar gratis, ganar dinero…

Tras una buena pelea con sus padres al final lo consiguió. Por aquellos entonces, salíamos juntos, pero no éramos,… por así decirlo novios formales, o pareja estable, dilo como tu quieras.

Es cierto que ya nos acostábamos y que según ella, yo la estrené por todos los sitios, pero la cosa no era seria.

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Relato cornudo: Soy una marrana infiel.

Soy una marrana. Un putón redomado, una golfa calentorra, ninfómana, puta barata… como prefiráis, el adjetivo lo dejo a vuestra elección. Posiblemente, si me lo dijerais en la vida real y fuera de contexto os cruzara la cara, pero con gran probabilidad sería por cubrir las apariencias que lo haría. Os puedo asegurar que ya en la intimidad, igualmente probable resultaría que acabase tocándome excitada pensando en vuestras palabras.

En fin, que soy una mujerzuela. Lo he sido siempre. Desde bien jovencita, apenas despertaba a la preadolescencia, y desde entonces para los restos. No hay nada que hacer: la que nace para puta, puta nace, puta vive y puta se muere.

Tampoco es que sea tan mayor. Tengo treinta y dos. Aún me queda mucho hasta que la Parca me reclame, si Dios quiere, y hasta entonces, si nada cambia, la pasaré follando, mamando… Es mi pasión y a ella me entrego en cuerpo y alma.

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Relato cornudo: Una pareja y un camionero que hará cambiarlo todo.

Ha sido un fin de semana increíble, yo y mi novio hemos recorrido todo el norte de España y la experiencia que en un inicio me parecía un poco pesada ahora me puedo decir que me ha encantado!

Iniciamos la vuelta pero la verdad entre la lluvia y el cansancio no podemos seguir más y él es el primero que va avisando que en cualquier momento pararemos porque se está durmiendo.

A la altura de Zaragoza me dice que pararemos en un área de parada de coches y camiones. Tras llegar se baja para mear y se vuelve al coche a dormir.

“Estoy reventado cariño, aquí podremos dormir un rato sin problemas”.

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Relato cornudo: Todo por ella.

La quiero más que a mi vida, me siento cada día más enamorado y estoy dispuesto a hacer lo que sea por ella.

Me llamo Eduardo, tengo 43 años, dos más que mi mujer, Silvia. Llevamos casados 20 años y tenemos dos hijos maravillosos, ya mayorcitos, que hacen bastante su propia vida. En general han sido años de felicidad. Una felicidad tranquila, sin altibajos ni grandes problemas.

Pero las cosas han cambiado últimamente. Desde que Silvia cumplió los 40 se siente triste, ha perdido la vitalidad que siempre la había caracterizado y no tiene ganas de nada. Un cuadro de depresión en toda regla. Así se lo ha diagnosticado un psiquiatra, que sitúa el origen de su problema precisamente en haber entrado en la cuarentena y el shock que en su autoestima ello ha representado.

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Relato cornudo: Convirtiéndose en el corneador fijo de la pareja.

Carlos y Yo experimentando con mi santa esposa el placer del MORBO Pili, la novia de Carlos ya ha comprobado en sus carnes el placer de un trio en pareja Ahora le toca a mi esposa    

He quedado con Carlos para tomar unas cervezas

No para de hablar lo feliz que está desde que hicimos el trío con su mujer en el Motel

Su mujer lo folla a él todos los días, ha quedado prendada con lo ocurrido

Ayer le apareció en casa con un regalito: un enorme consolador negro de 25 cms

Me reí al oírlo

Ella no dijo nada de nada sobre mí, sobre si había habido otro hombre, es mujer, calla pero lo sabe, Carlos también sabe que ella sabe que hubo otro hombre en esa cama, él tampoco le dijo nada, ahora solo disfruta todos los días de la follada que Pili le hace a diario

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