Abogada, casada e insatisfecha. Partes 3 y 4 de 4.

Claudia se levantó emocionada, excitada y contenta. La noche terminó como le habían ordenado, le contó a su marido el primer encuentro conmigo mientras le pajeaba lentamente, el cornudo de Juan al escuchar el morboso relato se corrió como un quinceañero en las manos de su mujercita. Después Claudia se froto contra su polla y llena de leche de cornudo le agarró del pelo, frotó su coño húmedo contra la cara del cabrón de su marido, mientras le decía…

– Ándate acostumbrando a este cornudo, joder que perra me pone ese macho y mas viéndote tan sumiso y arrastrado, saca bien la lengua y métela en mi culo cornudito mío que mañana me la van a clavar por todos lados.

Claudia sabiéndose superior y poseedora de la llave para su nueva vida empezó a follar la cara del cornudo, con unos movimientos pélvicos que casi impedían a su marido respirar, de repente separó su coño de la cara del cornudo y le preguntó

– Quieres que me use Oscar?

– No sé, es que…

– No quieres que disfrute con un hombre de verdad? Mírate solo sirves para que te folle la cara!! Has disfrutado de tu pajilla?

– Si

– Si qué?

– He disfrutado de una paja mientras me contabas lo zorra que eres

– Serás cabrón, pues claro que soy una zorra, una zorra que está casada con un inútil pajillero aspirante a cornudo, pero no te preocupes amorcita, te voy a adornar tanto la cabeza que no vas a entrar por las puertas. Abre bien la boca, le dijo mientras le escupía dentro- Eso es cornudo, piensa que es la leche de mi macho

Y Claudia volvió a cortarse contra la cara de su marido

– Cornudo me corro, me corro pensando en mañana, en lo puta que voy a a ser y en las ganas que tenía de un hombre de verdad

Dicho esto exploto en un abundante orgasmo, se aferro a la cabeza de su marido y la apretó casi hasta asfixiarle, tras esto un chorro de flujo resbalaba por la cara de su marido. Ella mimosa se descabalgó, se pegó a su costado y le dijo

– Que feliz me haces cornudo mío, sabes una cosa?

– Qué- dijo su marido

– Gracia por permitir esto, hoy te quiero más que nunca y te prometo que no te dejaré.

Se fundieron en un beso fluido y se fueron a acostar.

 

Después de desayunar se dio una larga ducha, se afeitó el coño y preparó su cuerpo para el intenso día, eligió para la ocasión una minifalda de color negro y una blusa muy escotada y semitransparente, recordó mi mandato” Que cualquier tío tenga ganas de violarte” así que escogió unos zapatos con un gran tacón que hacían sus piernas perfectas y un culo duro, no le  hacía falta ropa interior, lo sabía, estaría dispuesta a que su macho la usara como le diera la gana y se sentía excitada y feliz al mismo tiempo, se maquilló mucho, quería parecer una autentica puta.

Cuando salió de su casa y entró en el ascensor un vecino ya estaba dentro, dio educadamente los buenos días y se coloco frente a el, el tipo, un viejo del edificio, la devoraba con la mirada, se había cruzado con su vecina muchas mañanas, pero nunca la vio así vestida. Claudia notaba la mirada babosa del vecino y lejos de incomodarla, le estaba poniendo muy cachonda sentir la mirada libidinosa del viejo, salieron del ascenso y el tipo se despidió con un “adiós guapa” ese guapa…. sonaba a zorra.

 

Llegó pronto a la oficina, el portero del edificio la saludó efusivamente, todo el camino había sido igual, piropos, miradas pervertidas, guiños, se daba cuenta de que era capaz de llamar la atención de todos los hombres con los que se cruzaba.

Llegó a su despacho y su secretaria al darle los buenos días no puedo evitar fruncir el ceño, Claudia lo notó. Pasó la mañana realizando gestiones rutinarias propias de su trabajo, intentó no pensar demasiado en lo que le esperaba pero le resultaba imposible, a media mañana apareció Laura en su despacho.

– Wooww manudo zorrón estas hecha, has venido supersexy, ya veo que quieres impresionar a mi macho

– Nuestro macho, cortó Claudia, porque tengo muchas ganas de ser suya.

– Lo sé perrita, le dijo Laura rodeado la mesa y sentándose en ella frente a Claudia, ayer por la noche se presentó en mi casa

– En tú casa? Y estaba tu marido?

– Si, pero no llegó a verle, no tengo tanta suerte como tú de tener un marido consentidor y ciertamente sumiso, me hizo bajar al portal y después de azotarme el culo en el trastero me follo la boca y el culo y me dijo que tenía que hacer hoy contigo, sabes?

– Y qué es, dijo Claudia visiblemente excitada

Laura cogió de los pelos a su compañera y le escupió en la cara y le arreó un sonoro bofetón que seguro escuchó su secretaría.

– Además de la puta de Oscar vas a ser también mi perra chupamedias y además estoy deseando follarme al cornudo de tu marido

Llevo su cara a su entrepierna, llevaba unos pantis y le pasó toda la cara por su coño que ya empezada a mojar la licra

– Quiero sentirte puta, así que lame fuerte

Claudia empezó a pasar con fuerza su lengua por la zona húmeda mientras Laura suspiraba y se retorcía, en un momento dado, le empujó le dio un bofetón, Claudia estaba completamente roja, la licra había enrojecido su cara y el bofetón de su amiga le había puesto muy caxonda, Laura cogió el móvil de Claudia que estaba encima de la mesa, busco en contactos a Juan y marcó el numero, mientras daba tono, hizo que Claudia se arrodillara, se dio la vuelta, se bajo el patys y le obligó a lamerle el culo.

– Hola cariño- contestó Juan

– Hola Juanito, soy Laura la compañera de trabajo de Claudia

–  Le pasa algo a Claudia?

– No te preocupes, está bien, ajajaj, mas que bien diría yo, ummm… Verás ahora mismo me está lamiendo el culo, esta zorra tenía mucha hambre, parece que no sabes cómo usarla verdad?

– Bueno es que yo, no sé….

– Claro que no sabes, por eso esta puta está deseosa de que la dominen y la usen, donde estas ahora Juanito?

– Eeee en la oficina, ahora…

– Ahora nada, te vas ya mismo al baño, quiero que te bajes los pantalones y los calzoncillos, ok cornudo?

– Ahora mismo Laura- Contesto el cornudo de Juan ante la orden de Laura, el la recorvada muy sexy, así que se empalmó enseguida por el trato de la mujer.

– Así me gusta, avísame cuando estés, que bien chupa el culo esta puta.

Juan cruzó toda la oficina disimulando su erección por fin llegó al cuarto de baño y se encerró en un cubículo.

– Ya estoy Laura

– Que obediente es tu marido Claudia- ella asintió sin dejar de lamer el agujero de su compañera. – Bien pajillero, porque eres un pajillero verdad?

– Si – Dijo Juan tremendamente excitado por la voz de Laura

– Jajajaja, ya estas empalmado y tocándote?

– Si

– Bien acaríciate el culo mientras te masturbas, te gusta?

– Si mucho, estoy muy excitado..

– Jajaja Claudia no sabía que tu marido era tan maricón, te ha salido ya liquido de tu pilila?

– Si- contestó Juan- ya la tengo húmeda

– Bien cabrón, hoy es tu gran día, quieres que mi macho se folle a esta puta chupaculos?

– Si!!!

– Si, qué?

– Por favor quiero sentirme cornudo, quiero que ella disfrute con un macho dominante

– Bien bien cabrón ahora vas a coger liquido de tu pilila y te lo vas a llevar a la boca, entendido?

– Si ama

– Ama, jajaja jodido pervertido, no me llames así maricona y chupa bien la leche de marica que sale de tu pilila

– Si Laura, loq ue digas

– Escúchame atentamente, no salgas del baño, no te subas ni los pantalones ni los calzoncillos y espera que te va a llamar mi macho, ok cabrón?

– Eeee, no se…

– Obedece hijo de perra, o no volverás a follarte a este putita que me está comiendo el culo y además todos en tu oficina sabrán que calse de hombrecillo eres

– Lo que digas Laura.

 

Laura colgó si despedirse, Juan se quedo humillado, miedoso y excitado en el baño, con los pantalones y calzoncillos bajados, acariciándose el culo con una mano y la pilila con la otra mirando la pantalla del móvil.

– Joder que envidia me das putita- Dijo Laura cogiendo la cabeza de su compañera para hundirla más en su culo – Ya me gustaría que mi marido fuera igual de cabrón que el tuyo, solo espero que Oscar no me abandone porque le guste más usarte a ti y a ese marica, le separó la cara de su culo, se doy la vuelta y cogiéndola del cuello le soltó:

– Me has entendido no putita? Asegúrate de que mi macho no deje de usarme a mi o te vas a enterar, voy a hacer tu vida imposible como eso suceda, Laura estaba tensionada y celosa, pensó que a Oscar le gustaría más su nuevo juguete

– No Laura, contesto la putita con la cara roja de chupar- Me ocuparé de que siempre tenga un rato para ti, lo prometo.

El ruido de un bofetón cruzó el despacho

– Eso espero, y esto es para que no lo olvides.

El cornudo de Juan seguía explorando su culo y acariciándose la pilila cuando comenzó a sonar el móvil, lo cogió y contestó

– Sí, dijo tímidamente.

– Hola maricona, fue mi presentación

– Hola, contestó el cornudo de Juan

– Vaya vaya, así que quieres que tu mujer sea mi puta verdad pichacorta?

– Si, yoo

– Tu nada, lo va a ser porque me sale de los cojones, porque no sabes cómo tratarla y porque está deseosa de un hombre de verdad, no una maricona que se acaricia el culo en los lavabos de su oficina mientras le humillan, verdad?

– Si, es verdad, así será, necesito que alguien la dome y me haga crecer los cuernos, no soy capaz…

– Jajajaja, eres un gusano, ya lo sabía, pero no imaginé que tanto, cuanto queda para correrte?

– Poco

– Bien pídeme que me joda a tu mujer maricona

– Jodetela lo que quieras, quiero que sea tuya, que me la devuelvas bien usada y que me hagas tragar tu leche de su cuerpo

– Jajaja jodido cornudo marica, así que quieres mi leche?

– Siii, la quiero

– Bien mamon, hoy me la voy a follar, por eso quería hablar antes contigo. Escucha bien, no volverás a fallártela nunca más, ok, al menos sin mi permiso, si quieres una mamada o tocarla deberás llamarme para pedirme permiso, solo estará autorizada a masturbarte, lo has entendido maricona?

– Lo que ordenes, oooo

– Bien pues ahora córrete, cuando la este follando quizá te llame, adiós chupaleches

Colgué satisfecho un con una sonrisa, sabía que había cazado a un par de elementos que le harían la vida muy divertida. Juan, se corrió metiéndose un dedo por el culo, soñando en ver a su mujer y el mismo domados por un macho de verdad.

Laura se corrió maltratando a Claudia y Claudia se corrió cuando Laura la hizo que mease sobre el suelo mientras le comía profundamente el culo.

Solo eran las 12 de la mañana, aún quedaba mucho día por delante.

 

 

Abogada, casada e insatisfecha. Parte 4 de 4.

Juan notó como vibraba el teléfono en su bolsillo, lo sacó y vio que era su mujer quien le llamaba, estaba comiendo en un restaurante cerca de su oficina.

– Hola …- dijo con voz temblorosa, la mañana ya había comenzado superándole, lleno de excitación y celos se encontraba nervioso y excitado por el devenir de los acontecimientos, el rápido emputecimiento de su mujer y como el mismo estaba asumiendo sus cuernos le€ asustaba y excitaba a partes iguales.

– Hola cornudo, soy Laura, como estas pasando la mañana cabroncete? Seguro que te la has pelado ya más de cien veces, ya me ha dicho la putita de tu mujer que eres un pajillero.

– Hola Laura, si… eeeh, como estas?

– Pues como voy a estar… Con el coño encharcado viendo como la putita de tu mujer le come la polla a mi macho, la tendrías que ver, menuda zorra, abre la boca todo lo que puede y le encanta que la abofeteen antes de clavarle la polla hasta la garganta, sabias que eran tan puta?

– Yoo es que..

– Tú es que .. Nada, cornudo, no tienes ni idea, no has sabido cómo tratarla y ahora te jodes por cabestro, ¿Quieres que te cuente como la están follando?

– Si, contestó el cornudo de Juan lleno de lujuria por la voz de Laura

– Si qué cornudo de mierda?

Juan miro a su alrededor aunque estaba comiendo solo tenía gente en las mesas de ambos lados y un hombre de unos 50 años no le quitaba ojo, se encogió sobre sí mismo para decir:

– Quiero que me cuentas como están fallándose a mi mujer.

– Jajaja, rió Laura divertida, menudo cornudo pajero que eres, seguro que te gustaría a ti también estar ahora como está la zorrita hambrienta de tu mujer, escúchame bien, voy a colgar y te llamaré en 5 minutos, quiero que estés en un sitio tú solo y con los pantalones y calzoncillos por los tobillos, ok maricona?

– Si, si

– Pues bien, a ello.

Laura colgó el teléfono.

, después de la sesión que ellas tuvieron en el despacho salieron a coger un taxi para venir a mi casa, el trayecto es corto pero por orden mía, Claudia debía ir provocando al taxista y así fue. Le enseño su coño hambriento abriendo bien las piernas, el taxista no quitaba ojo del espejo retrovisor y nervioso se frotaba el paquete, no podía creer que esa mujer tan atractiva le estuviera dedicando tan magnifico espectáculo.

Al llegar a mi casa entraron las dos mujeres, primero Laura seguida de Claudia. Laura venia excitada, feliz, entusiasmada y se le notaba por al esplendida sonrisa que me dedicó, Claudia aunque igual de excitada estaba seria y supongo que nerviosa por lo que iba a ocurrir en breves instantes.

– Hola caxorritas

– Hola, contestaron al unisonó. Laura se abalanzó sobre mi metiéndome la lengua

– Para para putita, que vienes más candente que el palo del churrero- La cogí del pelo con fuerza tire hacia atrás y le dije que chupara mi lengua como una buena mamona. Lo hizo como si fuera una polla, yo cada vez se la metía mas ante la atenta mirada de Claudia.

– Te gusta chupar mi lengua verdad perrita? Seguro que te recuerda a la pollita del marica de tu marido

Nos reímos los dos mientras Claudia forzaba una leve sonrisa, seguí magreando a Laura, le levante el vestido y le di un par de azotes mirando directamente a Claudia a los ojos

– Te gusta chupna? Le pregunté

– Si, me gusta como la tratas y estoy ciertamente envidiosa, dijo haciendo un mohín.

– Lo sé, con esa marica que tienes en casa no me extraña, arrodíllate bésame los zapatos y dame las gracias por lo que voy a hacer contigo.

A Claudia se le iluminó la cara, tenía ganas de humillarse ante mí, eso hacía que su coño se inundara, se arrodilló y comenzó a besarme los zapatos mientras me decía:

– Gracias Oscar por hacerme tu puta, gracias por qué vas a enseñar al cabrón de mi marido como se trata a una mujer como yo, gracias por hacerme ver que mi vida era una basura y por descubrir mi verdadero yo.

– Que te parece Laura? Esta putita aprende rápido, me gusta.

A Laura no le gustó demasiado mi comentario, supongo que los celos le recorrían el cuerpo como la electricidad

– Buenos pssss, contestó

– Estas celosa putita, no te preocupes que siempre tendré tiempo para zorrearte mas y mas, abre la boca- Laura la abrió bien e inclinó la cabeza hacia tras, almacené gran cantidad de saliva en mi boca  y se escupí dentro de la suya.

– Trágatelo caxorrita- ella agradeció el premio y trago todo lo que le día, a continuación le crucé la cara de un bofetón.

– Y esto es para que entiendas que no quiero ver esa cara decepcionante nunca más, me has entendido perrita?

– Si, si, no volveré a mostrar mis celos mi macho.

– Eso es- le tiré fuerte del pelo doblándola y haciéndola arrodillarse- Ahora bésame los pies y dame las gracias por no abandonarte y dejarte sola con la maricona de tu marido.

Laura me besaba los pies con devoción mientras me suplicaba que no la dejara y que siempre fuera mi chupapollas, cogí del pelo a Claudia y de un tirón hice que se levantara hasta llegar a mi boca, no le dije nada, solo saque bien la lengua, ella instintivamente comenzó a chupármela mientras yo le daba cachetitos en el culo.

– Te gusta chupar mi legua putita?

– Si, me muero por chuparte entero y hacerte una mamada en la lengua me recuerda que estoy casada con un pichacorta cornudo

– Jajaj, eres muy buena putita, ves Laura? Esta zorra merece hoy mi atención, no crees?

– Lo que digas Oscar- y siguió besando mis zapatos

Puse mi dedo medio en la boca de Claudia y le dije que se lo metiera entero y lo dejara bien mojado, así lo hizo, su cara era increíble, mirándome fijamente a los ojos, con esa mirada que solo las zorras insatisfechas ponen y comenzó a juguetear con su lengua. Le día la vuelta, la hice apoyarse contra la pared, levante su falda y metí mi dedo de un solo golpe en su prieto culo, ella doy un respingo de dolor pero no dijo nada

– Te gusta putita?

– Si, contesto apretando los dientes

– Estas muy estrecha chupapollas, acaso el marica de tu marido no te ha follado el culo?

– Lo ha intentado pero siempre se le ponía blandita la polla

– EL pito, ese marica no tiene polla, tiene pito y es flojo, verdad?

– Siiii, es un pitoflojo, contesto Claudia moviendo el culo.

Imaginaros la escena, Claudia contra la pared, con las piernas abiertas, con una mano le sujeto bien por el pelo para que tenga la cabeza alzada y la otra en su culo, con mi dedo medio enterrado en su agujero, a la vez Laura arrodillada besándome los zapatos.

Saqué mi dedo del estrecho culo de Claudia y le di dos sonoros cachetes

– Ahora vamos al sofá- cogí a Claudia del Pelo y le lleve conmigo mientras le decía a Laura- Tu perrita mantente arrodillada, toma el móvil de Claudia y llama el marica de su marido que ya debe tener la pilila desgastada de pajearse.

Me senté en el sofá e indiqué a Claudia que me descalzara y besara los pies

– Quieres ser mía perra?

– Si, quiero se tu chupona Oscar

– Bien, ahora sácame la polla y comienza a chuparla lentamente mientras Laura localiza a la marica

Juan ya estaba en el baño, pero solo disponía de un urinario y un cuarto con una taza, pero este no disponía de cerrojo, así que allí se metió pero no se bajo los pantalones aunque su erección era ya prominente por miedo a que alguien le viera, de repente sonó el teléfono, era su mujer otra vez, bueno el ya sabía que estaría ocupada en otras cosas y Laura sería la que le llamase

– Hola cabroncete, ya estás dispuesto a pelártela mientras tu mujer disfruta de un hombre de verdad?

– Si, lo estoy, dijo Juan miedoso

– Bien cornudo, porque tu mujer sigue lamiéndole el nabo a Oscar y ya lleva 10 minutos seguro que le duele la  boca a esa guarra, no tiene costumbre de comerse una polla, solo un pito verdad ?

– Si, la verdad es que si- Juan se empezaba a poner muy cachondo con las palabras de Laura, esta mujer le estaba sacando los mas cornudo y arrastrado que había en su interior

– YA tienes la polla en la mano?

– Si, ya la tengo, mintió Juan

– Bien Juanito, me reclaman, te dejo con Oscar

Le dije a Laura que dejara el móvil sobre la mesa, de tal forma que Juanito escuchara perfectamente lo que decía…

– Laura chúpale bien el culo a esta zorra que le voy a follar duro, que si no a este paso y casada con un marica no lo va a catar nunca.

Claudia estaba a cuatro patas mientras le follaba la boca, la agarré fuerte con mis dos manos del pelo y le subía y bajaba la cabeza con furia, debía de ser, al menos, incomodo, pero yo se que a las zorras como Claudia mal folladas y mejor tratadas les encanta, Laura clavó su cara en el culo de Claudia y comenzó a chupárselo con maestría.

Saquela boca de mamona de Claudia de mi polla, con la intención de humillar mas al cornudo de Juan.

– Te ahogas chupapollas?

– Si, me contestó con la cara roja el rímel corrido y la cara llena de fluidos

– Pero te gusta cómo te follo la boca?

– Si, me encanta, me dijo con una sonrisa- Lo estaba deseando- Miré al teléfono sobre la mesa y mi nueva caxorrita comprendió al instante que no era a mí a quien debía hablarle.. – Me encanta que me ahogues con esta polla, no como el mierda de mi marido que no tarda en correrse cuando se acerca mi boca y además no tiene suficiente dureza para que me haga algo de cosquillas…

– Jajaja que zorra eres Claudia

Levante mi cadera de tal forma que la puta de Claudia pudiera verme bien las pelotas y el culo

– Lámeme el culo putita mientras hablo con el mierda de tu marido

Juanito en el trascurso de estos segundo escuchando como dominaban a su mujer y a el mismo se bajó los pantalones y calzoncillos hasta los tobillos instintivamente y se sentó en la taza

– Hola cabrón, como están esos cuernos? Ya te estás sacudiendo la colita perra?

– Hola Oscar si ya….

– Pero que cojones mierda, le corté en seco – Quien te crees que eres para tutearme, eres mi puta? Contesta!

– No , ehh lo siento, es que yo…

– A lo mejor quieres ser mi putita, porque los maridos pichaflojas y pajilleros como tú me llaman Señor, quieres ser mi puta o quieres ser mi cornudo?

– Su cornudo Señor, contestó Juanito humillado pero acelerando su paja.

Claudia me lamia con más fuerza el ojete, estaba seguro que parte de su excitación venia por el trato humillante que recibía su marido, seguro que si le hubiera preguntado ella me hubiera contestado que su marido también quería ser mi puta.

– Bien Juanito, veras, la zorra de tu mujer me está lamiendo el culo, supongo que nunca te lo habrá hecho porque eres medio hombre, pero a esta puta la voy a meter en cintura yo, no te preocupes cornudazo, Quieres que le folle el culo cornudo?

– Si Señor, folleselo

– Porque quieres que lo haga, contesta maricona?

Juan escuchó que la puerta se cerraba, alguien estaba entrando en el baño pero estaba demasiado excitado para parar, miró entre la rendija de la puerta y se cruzó con los ojos del tipo de la mesa de al lado

– Porque soy un pichaflija que no soy capaz de hacerle el culo a una diosa como mi mujer, soltó el capullo de Juanito.

– Jajajaja, pues listo, ella quiere y tu quieres, así que va a ser mía ok cabroncete?

– Si toda suya Señor déjemela bien follada, yo no sé hacerlo y ella lo necesita

– Perfecto marica, cuando vuelva a casa le lamerás mi leche, ok, de dónde quieres saborearlo, del coño de su culo?

– De su coño Señor, deje el coño de mi mujer lleno para que yo pueda disfrutarlo

Según decía esto, la puerta se abrió y apareció el hombre maduro con la polla en la mano dándose frenéticamente en la polla, corriéndose y llenando la cara del cornudo de Juan llena de leche. Salió al instante, despidiéndose de Juan con un- Adiós cornudo de mierda!.

Bien Juanito, ahora correté, te dejo voy a calzarme a esta zorra que está hambrienta.

Juanito se corrió nada más escuchar el pi típico cuando alguien te deja colgado, se sintió terriblemente humillado y excitado, sentía la leche de otro hombre caer por sus mejillas y la simple imagen de su mujer chupando el culo a otro tipo le hizo estallar.

Salió del baño se limpio la cara y se fue a su casa, llamo a la oficina no iría a trabajar por la tare, se sentía terriblemente humillado, pero a la vez su polla le pedía más.

Después de colgar cogí de los pelos a Claudia

– Menudo cabestro tienes en casa, no me extraña que vengas suplicando polla, Laura, como va ese culo

Laura saco la cabeza de su culo y mirándome a los ojos le clavó tres dedos, Claudia dio un pequeño aullido

Plazz, un tremendo azote le propinó Laura – Cállate zorra, mas te va a doler cuando te folle mi macho, y siguió fallándole el culo con los tres dedos

Cogí la carita de Claudia..

– Quieres ser mía putita?

– Si quiero que me uses y me folles por todos los lados

– Bien, vamos a mi cama, ponte a cuatro patas y espérame allí con la cabeza pegada al colchón.

Salió de la habitación y que quedé a solas con Laura

– Ven aquí caxorrita, y Laura mimosa se acurrucó conmigo – Te estás portando muy bien, le dije mientras le acariciaba la cara- este nuevo juguete me encanta, pero quiero que no olvides que eres mi puta favorita y no pienso renunciar a ti, lo sabes verdad?

– Si mi macho, te necesito, me confirmo arrullándose contra mi pecho.

– Perfecto, pues vamos que me voy a calzar a esa puta, cuando le meta la polla en el coño quiero que me chupes el culo, así me correré más y mejor.

Claudia esperaba con el vestido por las caderas, los tacones puestos a cuatro patas y la cara pegada al colchón como se le había ordenado, puse a Laura a lamerme la polla mientras azotaba a la putita de Claudia que movía el culo con excitación, me subí en la cama y puse mi polla en la entrada de su culo.

– Como me gusta este culo, suplícame que me lo folle chupapollas!

– Oscar fóllame el culo, por favor, te suplico que lo hagas para que mi marido sepa como se usa una puta como yo

Cogí sus caderas y apreté mi polla, se la clave hasta la mitad, Claudia abría la boca con un gesto de dolor, pero no se quejó, me quede quieto para que su esfínter se acostumbrara a mi polla.

– Quieres mas perrita?

– Si, pero con cuidado, te lo pido por favor.

Al escuchar esto de un golpe de riñones le clave la polla hasta los cojones sacando un grito de dolor de la putita de Claudia

– A mi no me digas como tengo que follarte nunca más puta

Claudia gritaba, y se le caían las lagrimas, pero no pedía que le sacase la polla

– Vete y ponle el coño a tu amiga en la boca, que deje de gritar la muy puta

Laura se acerco a ella, le atuso el pelo cariñosamente, seguramente le dio un bofetón, le escupió en la cara y se abrió de piernas para que le comiera el coño, cogió su cabeza y la empezó a mover pasando su cara por toda su raja.

Empecé a bombear cada vez con más ritmo, el culo se empezada a dilatar y los gritos de Claudia se iban tornando gemidos de placer, ya estaba disfrutando la muy zorra.

Te gusta cómo te follo el culo putita?

Claudia levanto la cara ya que Laura la había liberado y contestó

– Si, me encanta nunca he sentido nada igual, muchas graciassss, graciassss, gracias por hacerme tu puta

Dicho esto se lanzó a mamar el coño de Laura, estuvimos así más de media hora, se la sacaba, le escupía dentro, le daba cachetazos, a cada azote en su culo, ella se levantaba y me daba las gracias, creo que se corrió más de 5 veces.

La visión de esas dos putas a mi disposición empezó a hervirme las pelotas, tenía ganas de descargar toda la mi leche en el coño de la muy emputecida Claudia, se la saqué de golpe, ella al notar le vació se giró con cara de niña, como pidiéndome mas.

– Bien Claudia, es mi hora, voy a llenarte le coño de leche, algún regalo tendré que hacerle al cabron de tu marido, no?

– Si Oscar, a ese pichacorta porque a mí ya me has regalado los mejores orgasmos hasta ahora en mi vida.

– Bien dicho zorra , hasta ahora, porque no voy a dejar de follarte, sabes?

– Siii, quiero ser tuya mi macho.

– Ben, Laura perrita ven aquí, quiero que me lamas el culo mientras descargo en el coño de esta puerca

Laura se coloco tras de mí, me abrió los cachetes y metió su cara lamiendo mi culo, que jodida zorra, como sabia hacerlo. Le metí la polla del tirón a Claudia y entró sin ninguna dificultas, estaba empeñadísima, parecía un mar la muy guarra, mientras me la follaba le azoté unas cuantas veces recordándole que era mi puta y que su marido un idiota redomado, entre la follada y al lamida de culo que me hacia la otra guarra notaba como mi leche estaba empezando a salir, cogí fuerte del pelo a Claudia que no tuvo más remedio que levantar la cara y arquear la espalda y me empecé a correr llenando su coño, joder que gusto, que buena zorra había encontrado.

Me corrí abundantemente, antes de sacar la polla de su coño le dije a Laura

– Dame un tampón, vamos a ponérselo a esta puta para que no pierda una gota.

Laura se puso a mi lado y cuando saqué la polla rápidamente le metió el tampón – Ya está, la puta rellena de leche merengada.

– Límpiame la polla Laurita, ella no lo dudó ni un momento y se zampo mi polla limpiando los restos de semen y flujos

– Y tu putita vete a lavar esa cara de zorra, te arreglas el pelo y para tu casa, quiero que el cabrón se tome pronto su zumo que si no pierde vitaminas, Claudia empezó a reír, le hizo mucha gracia, me dio un beso y se fue al baño. Cuando salió Laura seguía  dándome una mamada deliciosa

– Ya estoy, me voy rápido que quiero darle de comer al nene, jajaj nos partimos de risa los tres, Claudia se acercó a mí y me dio un beso en la polla con el permiso de Laura

– Muchas gracias, me has hecho muy feliz, espero verte muy pronto macho mío.

– Claro que si zorrita, tira para tu casa y mañana me llamas, por cierto que el cabron no te folle, ya sabes que debe pedir permiso

– Si, los e, jaja y salió divertida.

Me quede tranquilamente en mi casa con Laura haciéndome cariños.

Claudia llegó a su casa aun excitada, cuando entró encontró a su marido en el salón, nada más verle le dijo.

– Traigo un regalo de mi macho, ponte de rodillas y ven hacia mi

Juanito no lo dudó un instante, se acerco como un perrito a los pies de su mujer.

– Sácate la pilila, quiero que te la sacudas mientras pruebas este manjar

Juanito obedeció al instante, se saco la pilila y comenzó a darse, su mujer abrió las piernas cogió del pelo a su cornudo marido y le llevo a su coño, tiro de la cuerda del tampón y toda mi leche cayó sobre la boca y cara del cornudo, ella comenzó a frotarse con la cara de su marido

– Come cabrón, a ver si se te pega algo de mi macho, te gusta ser un cornudo lameleches?

– siii, dijo Juan y al momento se corrió como un quinceañero

Claudia se arrodillo con su marido, le limpio leche de su cara con la lengua y le dio un profundo morreo.

– Cariño, soy la mujer más feliz del mundo, tengo un marido atento que me quiere y un macho que sabe usarme, te quiero y siempre te querré.

Se fundieron en un beso compartidnos mi leche.

Esto ocurrió hace dos años aproximadamente, desde entonces me follo y domino a Claudia tres o cuatro veces al mes, solo una de ellas ante el cornudo de Juanito, creo que aun sigue pajeandose con las imágenes de aquel día.

 

En cuanto a Laura…. imam eso ya es otra historia

 

Autor:  corneatormdrid

 

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