Relato cornudo: Conoció lo que es pertenecer a un hombre.

Hay días en los que los propósitos se tuercen, y los deseos se vuelven obligaciones. Y cuando ocurre, mejor no intentar averiguar el cómo se ha podido llegar a esto, directamente mejor echarle las culpas al destino, o quizás darle las gracias, depende del punto de vista.

La primera vez que la vi me llamó la atención su forma de caminar insegura, me miraba de reojo como si no se fiara de mí. Recuerdo haber pensado que se debió a que crucé la calle a la vez que ella y lo hice de un modo que pudiese dar a entender que buscaba un encuentro fortuito, y naturalmente no era mi intención. Aunque como más adelante comprobé fue así lo que pensaba, como había yo creído.

Era muy delgada, y morena, de piel tostada por el sol y de 1,60m de altura. De aspecto pijo, de piernas largas y estilizadas, que dejaba ver gracias a una minifalda de cuadros, de las que tienen pliegues, creo que se llama tablas, que daba a la vez mucho morbo, como digo sus piernas estaban estupendas y delgaditas, con unas caderas muy proporcionadas, y un culo muy bien puesto, cara afilada delgada, con unos hoyuelos y se le veía como se le marcaba unas hendidura en los carrillos, de ojos grandes y oscuros, pelo liso y negro, hasta los hombros, un poco más, muy cuidado, llamaba la atención el tamaño de sus pechos, eran muy grandes en comparación con el resto del cuerpo, pero no la afeaban simplemente no se esperaban así de grandes y se veía que intentaba disimular el tamaño de los mismos al andar. De las que decimos que están buenas, y no nos referimos a si tienen o no un catarro. La veías y parecía que estaba estudiando en un colegio de monjas, ó cuando menos en un colegio privado, en vez de su realidad, que era que cursaba el último curso de su carrera universitaria. D.U.E. Continuar leyendo “Relato cornudo: Conoció lo que es pertenecer a un hombre.”

Relato cornudo: En el metro.

El año pasado por diciembre nos fuimos a Madrid a pasar un fin de semana, hacía frío y el ambiente era totalmente navideño, las calles estaban abarrotadas de personas haciendo las compras para dichas fiestas.

El viaje fue sorpresa, los niños los lleve a con los padres de Laura y con una excusa la llevé al aeropuerto, nos metimos en el avión y a Madrid los dos solitos.

Tenía una habitación reservada en nuestro hotel favorito, el de Ventas, nuestro primer hotel al que fuimos en Madrid. Nada más llegar, fuimos al hotel y nos acomodamos en la habitación. Laura necesitaba ropa ya que no la dejé coger nada para que no sospechara nada de lo que le esperaba. Continuar leyendo “Relato cornudo: En el metro.”